BlackRock lo tiene claro: “no estamos en la misma situación que en 2008”

La mayor gestora de activos del planeta recuerda que la banca es ahora mucho más robusta

Sede central de BlackRock, en Nueva York.
Sede central de BlackRock, en Nueva York.

La mayor gestora de activos del planeta lo tiene claro: esta crisis no es como la de 2008. La estadounidense BlackRock, con casi siete billones de dólares de activos bajo gestión (6,1 billones de euros) ha enviado una carta a sus clientes en la que anima a la prudencia frente a las fuertes correcciones bursátiles producidas por la crisis del coronavirus y la guerra del petróleo.

"La escala de las caídas de los mercados financieros tras la crisis del coronavirus han recordado a la crisis financiera global. Pero no creemos que estemos como en 2008. El imapcto del virus va a ser largo y duro, pero creemos que los inversores deben estar equilibrados, tener una visión a largo plazo y permanecer invertidos", explica la firma en una misiva a los inversores.

"La economía es más sólida ahora y, además, el sistema financiero es mucho más robusto que el que había cuando se descandenó la crisis de 2008", consideran los expertos de la gestora.

Para BlacRock, la crisis del coronavirus, no tiene por qué convertirse en un evento expansivo, siempre y cuando se dé una respuesta política preventiva y coordinada, como está sucediendo. "Vemos signos alentadores de que esta respuesta política está comenzando a producirse".

Las principales vulnerabilidades que deben abordarse son, a juicio del gigante estadounidense, los problemas de liquidez a los que se enfrentan las empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas, y los hogares.

El Instituto de Inversiones BlackRock cambió su postura moderadamente favorable al riesgo a neutral hace dos semanas, cuando el brote de coronavirus comenzó a propagarse por todo el mundo. Las autoridades tienen fuertes incentivos para adoptar medidas agresivas de salud pública a fin de evitar que el virus se propague debido a las limitaciones de capacidad en el sector de la atención de la salud. Es probable que esto dé lugar a una fuerte y profunda desaceleración económica a corto plazo.

Los movimientos del mercado se han visto agravados por el desplome de los precios del petróleo en más del 20% -en camino de la mayor caída diaria desde principios de los años noventa-, al desbaratarse un pacto de la OPEP para estabilizar los precios.

Esto debería beneficiar en última instancia el crecimiento mundial, pero también corre el riesgo de que se produzcan, al menos temporalmente, trastornos financieros y económicos en los sectores de gran consumo energético, como los exportadores de productos básicos de los mercados emergentes y las partes de alto rendimiento de los Estados Unidos.

Es el momento de que los inversores mantengan una perspectiva a largo plazo. La profundidad y duración finales del impacto económico del coronavirus son muy inciertas, pero seguimos creyendo que la conmoción debe ser temporal, ya que el brote acabará por disiparse y la actividad económica se normalizará, suponiendo que se dé la respuesta política necesaria.

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