La Bolsa ahonda imparable su caída y el dinero huye a la deuda

El Ibex pierde el 3,98% en la semana y desciende ya en el año el 12,3%. Los inversores se refugian en masa en los activos de más calidad, ante el temor a una recesión por el coronavirus, y la rentabilidad del bono alemán marca un nuevo mínimo histórico

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El pánico de los mercados al coronavirus está lejos de remitir. Los esfuerzos de las instituciones por dar apoyo a las economías y las llamadas a la calma por parte de las autoridades sanitarias no parecen tener efecto en las Bolsas, que siguen presas del miedo complicando aún más un año en el que ya de por sí se esperaba un tímido alza bursátil. Pese a los intentos de rebote, finalmente las ventas se impusieron en el saldo semanal de todos los índices del mundo. En el caso del Ibex, la caída fue del 3,98% después de perder el viernes un 3,54% hasta los 8.375,6 puntos.

IBEX 35 7.403,50 -1,27%
EUR x USD 1,1268 0,178%
Petroleo Brent 42,910 0,257%

En la última semana de febrero, Wall Street encajó su peor racha de cinco días desde 2008, y el Ibex, desde 2010, al ceder un 11,76%. Con el inicio de marzo, el panorama no ha mejorado en absoluto. Ni siquiera tras semejantes descensos y con la rebaja de tipos de la Reserva Federal las Bolsas han sido capaces de levantar cabeza. Según datos de Bloomberg, en las últimas dos semanas, las empresas del Ibex se han dejado 96.126 millones de euros en capitalización. Esta última semana, las pérdidas han sido de 22.293 millones de euros en su valor de mercado.

En este plazo de tiempo en el que los inversores se han olvidado del botón de comprar, solo dos empresas del Ibex han resistido (a duras penas) el castigo. Pese a que el viernes fue la que más contundentemente cayó, al bajar un 10,7%, MásMóvil todavía sube cerca un 2,74%, mientras que Acciona, se anota un 1,62%. El resto de cotizadas no han escapado. Los que peor parados han salido: ArcelorMittal, Meliá e IAG, que en dos semanas, caen un 22,95%, el 25,05% y el 33,27% respectivamente.

Especialmente dura está siendo esta racha para los bancos. A los problemas del virus se le han sumado en su caso luchas judiciales que también han amenazado su evolución en Bolsa. Bankia es el peor banco del Ibex en estas últimas dos semanas: cede un 22,05%. BBVA resta un 21,1%, Sabadell un 20,09%, Bankinter un 19,55%, el Santander un 19,5% y CaixaBank el 19,24%. Dentro del Stoxx 600, el índice sectorial de bancos está en mínimos de julio de 2012.

Por su parte, las acciones de Telefónica descendieron este viernes un 1,98% poniendo en peligro los 5 euros por cada título. La compañía está ahora mismo rondando mínimos de septiembre de 2004. Fuera del Ibex, PharmaMar se disparó un 15,4% hasta alcanzar los 4,58 euros en el último día de la semana debido a que obtuvo el visto bueno de la Comisión Europea para sus kits de diagnóstico del Covid-19. El marcado “CE” que consiguieron certifica que sus tests cumplen con los requisitos esenciales sobre productos sanitarios de diagnóstico in vitro.

Una prueba de hasta qué punto el coronavirus es preocupante para los mercados es la total indolencia ante otros indicadores que, en otras circunstancias, moverían a los inversores. Poco importó el buen dato de empleo en Estados Unidos. Ni ha tenido efecto el recorte inesperado de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, ni los miles de millones de apoyo anunciados por el FMI y el Banco Mundial o el aumento de presupuestos aprobado en Estados Unidos. Nada cambia los ánimos ante la perspectiva de que el coronavirus hunda el crecimiento mundial, algo de lo que alertan economistas y reflejan ya en sus previsiones las grandes multinacionales.

Los expertos de Moody’s rebajaron el viernes sus previsiones de crecimiento para 2020 de todas las economías del G20. En su conjunto, la agencia de calificación espera que el PIB de estos países se expanda un 2,1% en todo el año frente al 2,4% que vaticinaban con anterioridad. En el caso de la eurozona, en febrero los expertos de Moody’s creían que su PIB se incrementaría un 1,2% este año, ahora, su escenario principal considera un crecimiento del 0,7% mientras que el más pesimista lo deja en el 0,4%, prácticamente al filo del completo estancamiento económico. “Un descenso continuado en el consumo junto a prolongadas disrupciones en la actividad de las empresas dañaría los ingresos y pesaría en el ánimo inversor, pero sobre todo, darían alas a unas dinámicas de recesión que terminarían por retroalimentarse”, advierten los analistas de la firma.

Desde Citi, consideran que el recorte de tipos de la Fed se trata solo del comienzo. “Prácticamente ya estamos previendo el crecimiento económico global más débil desde la crisis financiera y llegarán más recortes a medida que el virus se expanda y los datos económicos se vean afectados, esto invita a más estímulos por parte de los bancos centrales”, sentencian. Amén de este bálsamo monetario, los expertos de Citi apuntan a estímulos fiscales como una receta más efectiva para combatir la enfermedad.

Bank of America coincide con la necesidad de estímulos fiscales, “la respuesta monetaria y fiscal no puede evitar el daño en el primer semestre de 2020, pero debería bastar para garantizar que los problemas de liquidez no se convierten en problemas de solvencia”, aventuran.

En este contexto, la fuga en busca de refugios seguros es masiva. El bono alemán a 10 años se ha hundido a mínimos históricos. Ya ha recuperado el -0,71% que marcó el pasado verano en el punto de máxima tensión comercial entre EE UU y China. Precisamente, el bono estadounidense también está registrando rentabilidades mínimas nunca antes vistas. Ya ronda el 0,74%. Camino opuesto siguen los bonos de Italia y de España. En ambos casos, la rentabilidad subió ligeramente el viernes hasta 1,07% y el 0,21% respectivamente. El mercado no los parece considerar activos suficientemente seguros ante la expansión del virus.

Los movimientos también han sido muy pronunciados en el caso del oro, valor refugio por excelencia. En la última sesión de febrero, el metal amarillo se devaluó un 3,59% deshaciendo todo su rally del mes. Ahora, en tan solo una semana, ya ha superado los niveles que marcó el día previo a su fuerte caída. La onza de oro se paga a cerca de 1.660 dólares, rozando de esta forma máximos de inicios de 2013.

Respecto a qué cabe esperar de cara a la semana que viene, Esty Dwek, directora de estrategia de mercado de Natixis IM, advierte que “los riesgos a la baja permanecen” ya que todavía no se conoce el impacto del brote en el crecimiento económico, un hecho que produce “mucho miedo en los mercados”. 

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