El control de la deuda empresarial permite afrontar nuevas inversiones

Pese a la incertidumbre por el coronavirus, la mayoría de las empresas tienen una deuda muy soportable y pueden afrontar nuevos proyectos

El endeudamiento de las empresas que componen el índice bursátil Ibex 35 cerró el ejercicio 2019 en los 160.223 millones de euros, con un ligero aumento sobre el registrado al cierre del ejercicio anterior. Un incremento que es imputable fundamentalmente a las consideraciones contables de la NIIF 16, que obligan a las empresas a contabilizar como endeudamiento todos los alquileres de inmuebles, automóviles y otros equipos, así como el leasing contratado para vehículos, aviones o inmovilizados, y en muy menor medida a la expansión del balance para hacer frente a nuevas apuestas de inversión. De ahí que empresas como IAG, Telefónica, Repsol, Meliá o Naturgy hayan registrado avances en su endeudamiento extraordinario, habiendo reducido, en algunos casos, el de carácter ordinario.

En todo caso, el nivel de apalancamiento de las grandes empresas cotizadas españolas es el tercero más bajo de esta década, y es muy inferior a las cifras alcanzadas cuando estalló la crisis de 2008, que puso contra las cuerdas a muchas compañías. La gran recesión puso en revisión los niveles del pasivo de las empresas, que buscaron fórmulas aceleradas de reducirlo y procuraron alternativas para afrontar los crecimientos de su negocio. Pese a contabilizar algún caso en el que el ejercicio de desapalancamiento no fue del todo exitoso y la carga ha sido demasiado pesada para mantener el nivel de negocio del pasado, con carácter general las compañías han ajustado sus inversiones a la deuda que pueden soportar sus cuentas de resultados.

Pero destacan también un buen número de empresas cotizadas que han elevado su endeudamiento en los últimos ejercicios, y en concreto en 2019, para afrontar crecimientos de sus áreas de negocio que han sido respaldados posteriormente tanto por el desempeño de sus cuentas como por el tratamiento que le ha concedido el mercado financiero. Es el caso de compañías como Iberdrola, como Red Eléctrica o como Cellnex, que, curiosamente, copaban los primeros puestos de revalorización bursátil en 2019.

Independientemente del momento económico en el que estamos, con las dudas generadas por el coronavirus, el grado de deuda de la mayoría de las empresas es muy soportable y están en buenas condiciones para afrontar nuevos proyectos de inversión en el mercado interno o en los externos en los que ya tienen negocio si el crecimiento de la actividad lo aconseja. Los gestores habrán de tener en cuenta, en todo caso, el riesgo que puede suponer una subida de los costes de financiación en el medio y largo plazo, ya que los tipos cero no serán tan buenos aliados siempre.