El Tesoro coloca 5.000 millones a 30 años con una demanda menguante

Las peticiones alcanzan los 18.000 millones de euros, lejos del récord de la colocación sindicada de enero

Carlos San Basilio, secretario del Tesoro
Carlos San Basilio, secretario del Tesoro

El Tesoro español se atrevió hoy a salir al mercado con una emisión sindicada – aquellas de carácter extraordinario y al margen del calendario habitual de subastas– a pesar del entorno de creciente inquietud que se ha apoderado de los inversores a causa de la epidemia del coronavirus. La extensión de la enfermedad ha activado de forma evidente el apetito por la deuda soberana de calidad, una oleada compradora de la que en la jornada de pánico del lunes se benefició la deuda española, pero que dio muestras de debilidad hacia el papel español en la sesión de hoy.

El Tesoro salvó sin apuros la colocación, adjudicando 5.000 millones de euros a un plazo de 30 años, pero con una demanda mucho más discreta que en ocasiones anteriores. No en vano, la emisión chocó con cierto temor a que la epidemia alcance también a España, donde 1.000 turistas están aislados en un hotel en Tenerife y se ha detectado un primer caso en Cataluña. Y si las peticiones iniciales en la emisión llegaron a superar los 28.000 millones de euros, quedaron reducidas finalmente a poco más de 18.000 millones de euros. El diferencial fue de 86 puntos básicos sobre el índice de referencia midswap, apenas 3 puntos básicos menos que el diferencial de partida.

La demanda quedó muy lejos de la registrada en la emisión sindicada realizada en enero, la primera del Tesoro este año, y que superó los 52.000 millones de euros para el bono a 10 años. La cuantía fue la mayor registrada nunca por un emisor público o privado desde la creación del euro, según explicó el Tesoro. A la demanda más débil en la emisión sindicada de hoy también contribuyó el hecho de que el bono colocado es a un plazo muy superior de 30 años, según explican fuentes próximas a la colocación, que insisten en destacar la buena acogida a pesar del entorno volátil del mercado.

El rendimiento del bono español a 10 años registra hoy un ligero incremento, junto al italiano, y se desmarca de los descensos que sí continuaron en los bonos de máxima calidad, como el alemán o el estadounidense, en paralelo al ascenso de sus precios. “Después de la jornada de pánico del lunes, podría pensarse que los inversores iban a reaccionar al día siguiente con cierta perspectiva ante el coronavirus pero no fue así”, reconocen fuentes próximas a la colocación.

El Tesoro contaba como reclamo con la fuerte demanda a la que no había dado respuesta en la emisión sindicada de enero y al hecho de que el mercado había castigado con fuerza la víspera a la deuda italiana –después de que el país haya sido la puerta de entrada a Europa del coronavirus–, aunque ello no ha supuesto una entrada intensa de inversores hacia la deuda soberana española.

Las entidades encargadas de la colocación son Barclays, BBVA, BNP Paribas, Credit Agricole, JP Morgan y Santander. 

Para 2020, la emisión neta prevista por el Tesoro es de 32.500 millones de euros, 12.540 millones más que la cifra con que concluyó 2019 y el 6,2% inferior a lo contemplado a inicios de 2019. Ese incremento de 12.540 millones de euros es el colchón con que cuenta el Tesoro en espera de los presupuestos, del detalle de la financiación de las comunidades autónomas este año y de la evolución de los tipos de interés.

 

 

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