Mercados

La deuda entra en zona de mínimos ante la intensa búsqueda de refugio

El interés del bono de EE UU a una década cae a niveles del verano de 2016

Ciudadanos en Milán
Ciudadanos en Milán GTRES

Los inversores no lo han dudado un instante y ante la amenaza de que la epidemia del coronavirus se extienda por Europa –una vez que ya ha hecho saltar las alarmas en Italia– han recurrido en tromba hacia la deuda soberana. Los bonos de los países con mayor calidad crediticia han vuelto a actuar como refugio y sus rentabilidades registran hoy fuertes descensos, en paralelo al incremento de los precios de estos activos.

Resultado de esta búsqueda de inversiones seguras, el rendimiento del bono alemán a 30 años ha entrado en terreno negativo, lo que no sucedía desde el pasado octubre, con lo que la deuda soberana alemana en todos sus plazos cotiza con intereses inferiores a cero. El bund a 10 años ha llegado a caer al -0,5%, también a niveles de octubre y el rendimiento del bono estadounidense a una década, bono refugio por excelencia, registra un vertiginoso descenso hasta niveles del 1,37%, con lo que se acerca al mínimo histórico sin precedentes marcado en el verano de 2016, cuando cayó al 1,32%.

La deuda está registrando así un inesperado rally en sus precios, en un año en el que no se esperaban apenas ganancias a la vista de que los bancos centrales ya habían salido a escena en 2019 con una renovada batería de estímulos monetarios. La crisis desatada por el coronavirus abre sin embargo un nuevo escenario de incertidumbre, que ya ha sido reconocido como tal por Christine Lagarde o Jerome Powell.

Prueba del creciente nerviosismo entre los inversores y de las múltiples dudas que se plantean ante la epidemia, los futuros sobre los tipos de interés han elevado notablemente las probabilidades de que el BCE recorte en otros 10 puntos básicos los tipos de interés. Si la semana pasada los futuros daban a ese escenario un 35% de probabilidades, el porcentaje había ascendido hoy al 50%. Muy lejos del ánimo del mercado en el inicio de año, cuando se pensó que una estabilización en los indicadores económicos podría ser el inicio para un alza de tipos el próximo año.

En EE UU, los futuros dan un 80% de opciones a un recorte de tipos en el mes de julio. “El brote de coronavirus y su posible impacto negativo en el crecimiento y la inflación han aumentado la probabilidad de que la Reserva Federal opte por una flexibilización adicional de la política monetaria”, señala Adrien Pichoud, economista jefe en SYZ Asset Management.

El BCE tiene sin embargo menos armas para combatir al coronavirus. Miembros de la institución insistían hoy en la importancia, aún más acuciante ante los posibles efectos de la epidemia, de que los gobiernos impulsen las políticas fiscales .“La política monetaria es ya muy, muy acomodaticia en todo el mundo y dudo que podamos hacer más”, señaló ayer el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, en el encuentro de banqueros centrales y ministros de finanzas del G20 que se celebra en la capital saudí, Ryad. “Si hay alguna inquietud en este G20, es el coronavirus”, reconoció el gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy.

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