El gancho del dividendo crece ante un contexto de áspera rentabilidad

Se trata de una estrategia todavía más atractiva en un entorno de enfriamiento económico y una política monetaria de tipos cero

No es ningún secreto, sino una realidad consolidada, que la Bolsa española se caracteriza por proporcionar a los inversores uno de los más generosos retornos por dividendo de Europa. Con unas tasas medias por encima del 4%, los cupones que reparte el parqué español suponen tradicionalmente un gancho muy efectivo para los ahorradores, especialmente para aquellos con un mayor perfil de aversión al riesgo. Una estrategia que resulta todavía más atractiva en un contexto de enfriamiento económico como el actual y bajo una política monetaria de gélidos tipos cero. Frente a los bajos retornos que ofrecen los bonos, incluso los de mayor calidad, y la nula rentabilidad de los depósitos, la política de dividendos de buena parte de los valores que cotizan en la Bolsa española se ha convertido en una excelente opción para rentabilizar los ahorros. Un vistazo a las compañías que componen el Ibex 35 revela que más de la mitad ofrece una rentabilidad por dividendo superior al 4%, una decena llega al 6% y hay algunas que incluso rentan un 8%. Aunque bancos y empresas del sector de la energía son tradicionalmente los que reparten mejores y más estables dividendos, hay valores en otros sectores que retribuyen también con amplitud al accionista.

Buena parte del liderazgo del parqué español en este terreno tiene que ver con su propia composición, dado que casi la mitad del selectivo está integrado por empresas financieras, energéticas o de infraestructuras, que suelen ofrecer al inversor rentas razonables y seguras. Más allá de ese elemento, que es casi estructural, la generosidad en el dividendo de los valores bursátiles españoles constituye una señal al mercado sobre la buena salud y la fortaleza financiera de las compañías, dado que las empresas con altos rendimientos en este terreno suelen tener flujos estables de efectivos y un sólido vínculo con sus accionistas de referencia. A todo ello hay que sumar que un cupón generoso supone también una suerte de compensación para el inversor frente a las escasas alegrías que ha proporcionado en los últimos tiempos el parqué.

Entre las fórmulas para diseñar una buena política de inversión basada en el dividendo figuran los fondos especializados en esta estrategia, con sus dos variantes –de reparto y acumulación–, así como los fondos de bajo coste que siguen ese criterio de elección de valores. Pero en general, la receta para optar por este modelo incluye no solo la búsqueda de una elevada rentabilidad por dividendo, sino también y especialmente la sostenibilidad del pago del cupón más allá del corto plazo por parte de la compañía.