El miedo regresa al mercado y empaña los máximos de las Bolsas

El Ibex sube todavía un 5,53% en febrero pese a las caídas del final de la semana

Un hombre iraní porta una máscara protectora para tratar de evitar contagiarse por el coronavirus mientras camina por el Gran Bazar de Teherán, Irán.
Un hombre iraní porta una máscara protectora para tratar de evitar contagiarse por el coronavirus mientras camina por el Gran Bazar de Teherán, Irán. Reuters

Los temores de los mercados se han hecho realidad. Los datos económicos que van llegando correspondientes al mes de febrero dan muestras de que en distintos países del mundo, la epidemia está causando daños en la economía. Hasta el momento, los inversores se habían mostrado optimistas sobre la gravedad del impacto del coronavirus y las Bolsas estadounidenses y europeas habían tocado máximos. En el caso del Ibex, el selectivo español llegó a rebasar los 10.000 puntos durante esta semana, su nivel más alto desde mayo de 2018, para posteriormente perderlos en un nuevo brote de pesimismo. Con todo, el selectivo acumula en febrero una revalorización del 5,53%, su mejor mes desde enero de 2019.

El mal dato de PMI del mes de febrero en Estados Unidos encendió las alarmas de los inversores y precipitó las caídas al final de la semana. Según esta encuesta realizada entre responsables de compras, tanto en el caso del PMI industrial como en el de servicios, la cifra de este índice, que sirve para medir la salud de la actividad económica, defraudó notablemente las expectativas de los expertos. En el caso concreto del PMI de servicios de la primera economía del mundo, el resultado de 49,4 puntos (el más bajo en 76 meses) apunta directamente a que en febrero, el sector más importante para el PIB estadounidense se contrajo.

El índice PMI de Japón registró la mayor contracción de la actividad en siete años, y la Asociación Internacional de Líneas Aéreas ha dado cuenta del mayor descenso del tráfico en una década. En China, las ventas de coches en la primera mitad de febrero se desplomaron un 92%.

Además de los daños ya ocasionados, está el temor a los posibles impactos futuros. El brote del coronavirus ha entrado en una nueva fase, con crecientes contagios fuera de China, situación que ha puesto en cuestión la confianza mostrada en las últimas semanas por los inversores.

En medio del aumento del miedo, los activos refugio brillan. El oro se revalorizó esta semana alrededor de un 3,8% y la onza ya está cerca de 1.644 dólares, máximos de siete años. Los inversores se han abalanzado sobre la deuda estadounidense y la rentabildad del bono a 30 años ha marcado un mínimo histórico, el 1,89%. Además, la curva de tipos se volvió a invertir a lo largo de la semana. La deuda a tres meses de EE UU ofrecía el viernes una rentabilidad que rondaba el 1,55%, mientras que la del bono a 10 años, oscilaba en torno al 1,47%. Aunque normalmente esto se interpreta como un síntoma de futura recesión económica, el que los bancos centrales hayan comprado grandes cantidades de deuda dificulta la correcta lectura de este síntoma. 

Con estos indicadores de incertidumbre y los valores refugio en máximos, las Bolsas también lo han estado haciendo bien, incluso, en el caso de las chinas. “Es bastante asombroso: el mercado de valores chino de Shanghái se había recuperado a principios de la semana de todas sus pérdidas desde el brote del coronavirus”, afirma Stefan Scheurer, director de investigación temática y mercados de capitales globales de Allianz GI. “Las repercusiones de la epidemia aún son muy inciertas en estos momentos, pero lo que sí se sabe, es que China está ahora mucho más integrada en la economía mundial que cuando se produjo el brote del SARS en 2003; entonces, China tenía un peso del 8% en el valor añadido bruto mundial, mientras que ahora, es del 19%”, especifica.

De cara a la semana que viene, Scheurer sostiene que el foco del mercado se fijará en nuevos indicadores económicos. El lunes se publicará el índice de confianza empresarial de Alemania y el martes, llegará el turno de conocer el ánimo de los consumidores estadounidenses.

Los analistas de Goldman Sachs creen que a corto plazo, “el mayor riesgo es que el impacto del coronavirus en los ingresos de las empresas esté siendo subestimado en los actuales precios de las acciones, sugiriendo que el riesgo de una corrección es elevado”. Los expertos de la firma explican que el mercado europeo está mucho más expuesto al devenir de la economía de China que el estadounidense.

Según Goldman Sachs, el 26% de los ingresos de las compañías de materias primas presentes en el Stoxx 50 proceden de China. El porcentaje está en el 21% en el caso de las compañías automovilísticas, en el 15% para las empresas del Dax alemán y en el 6% para las del S&P500 estadounidense. 

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