El nuevo CEO de UBS es la mejor respuesta a una pregunta difícil

Ralph Hamers tiene experiencia en la gestión de un banco complejo, ING, con un retorno anualizado del 6,5%

Ralph Hamers, CEO saliente de ING y entrante de UBS.
Ralph Hamers, CEO saliente de ING y entrante de UBS.

Dos de los potenciales candidatos internos de UBS para suceder al consejero delegado Sergio Ermotti se postularon para el mismo premio el martes por la noche. Era parte de un simpático esfuerzo de Tom Naratil e Iqbal Khan, que codirigen el gran negocio de gestión de patrimonio de UBS, para recaudar dinero en una subasta de caridad en Londres. Pero el trabajo de CEO ha sido para otra persona: Ralph Hamers, que dejará ING el 30 de junio, entrará en el consejo de UBS el 1 de septiembre y debutará como CEO el 1 de noviembre.

El jefe holandés de 54 años del banco con sede en Ámsterdam tiene algunas, pero no todas, las cualificaciones clave para el puesto. El director general ideal de UBS no solo tendría experiencia en la gestión de un prestamista complejo, sino que tendría un conocimiento íntimo de la gestión de patrimonios y la banca de inversión.

Hamers, a diferencia de Khan o Naratil, cumple la primera condición: los accionistas de ING han visto un rendimiento anualizado incluyendo dividendos del 6,5% desde que Hamers asumió la dirección.

Pero la clave de los 50.000 millones de dólares de valor de mercado de UBS radica en su rama de gestión de patrimonio, que representó el 57% del beneficio operativo ajustado el año pasado. La banca de inversión aportó otro 18%. Eso ayuda a explicar cuán crónicamente difícil se había vuelto la cuestión de la sucesión de UBS. Los CEO de alto calibre con habilidades para la banca minorista, la de inversión y la privada son una rareza.

Además, los jefes americanos están fuera de la cuestión ya que sus expectativas retributivas estarían fuera del alcance de UBS. A Ermotti se le pagó alrededor de 14 millones de dólares (13 millones de euros) en 2018; James Gorman, de Morgan Stanley, recibió casi el doble.

Hamers, por el contrario, debería ser asequible dadas las estrictas restricciones holandesas en el pago que limitan las bonus al 20% de la base: en 2018 recibió 1,75 millones de euros.

Además, Hamers –bajo cuya vigilancia ING devolvió al Gobierno holandés su apoyo durante la crisis financiera– trae consigo credenciales tecnológicas y de reducción de costes.

La ratio de costes respecto a ingresos de ING, alrededor del 57%, es menor que la de muchos de sus pares europeos. Y Hamers fue pionero con un sorprendente y exitoso impulso digital en el mercado alemán, de bajos márgenes.

No es perfecto, pero Hamers es probablemente la mejor respuesta al enigma de la sucesión de UBS... y a un precio atractivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías