Las claves del éxito en la digitalización

Hay que evaluar las necesidades no satisfechas del cliente o buscar oportunidades para comprar o vender negocios

Los procesos de digitalización han intensificado el ritmo de la competencia en la mayoría de los sectores, dejando a muchos directivos en situación de deriva con sistemas de información, planteamientos para la toma de decisiones y criterios que necesitan un nuevo enfoque en la gestión de talento y reskilling (integración de capacidades nuevas). Los directivos tienen claro, en general, el valor que puede generar la digitalización, pero no hay acuerdo generalizado sobre la velocidad de estos cambios para adaptar sus negocios al ritmo e incertidumbre que se impone como la constante en el mundo empresarial.

Existen prácticas de crecimiento fiables que distinguen a las organizaciones y son capaces de hacer posible que las compañías aceleren su ritmo hasta cuatro veces.

En primer lugar, los directivos deben utilizar diversas fuentes de datos para determinar las necesidades no satisfechas del cliente, así como estar al día en nuevas tecnologías digitales. La reinvención pasa por tener una visión amplia del alcance de innovación que pueden acometer las organizaciones.

Tras esa evaluación de las competencias de la compañía, los directivos deben compartir los hallazgos con toda la organización con el fin de que sean asumidos los key learnings. Además, es conveniente hacer un análisis para implementar un modelo de negocio adaptado a las oportunidades productivas digitales con el que redistribuir el talento digital en departamentos y funciones (proceso de reskilling), para ser capaz de prever distintos escenarios y poder dimensionar los potenciales cambios en el sector.

Asimismo, en vista del crecimiento digital, se hace necesario evaluar la cartera en busca de oportunidades para comprar o vender negocios, así como potenciar las áreas de beneficio de acuerdo con la evolución del panorama competitivo.

Por último, los directivos tienen que hacer un esfuerzo en reasignar presupuesto en las distintas unidades de negocio para potenciar la parte digital, y establecer un proceso capaz de desestimar las iniciativas que tengan un bajo rendimiento. En definitiva, los directivos de éxito en lo digital no solo ponen en ejecución estas prácticas, sino que se esfuerzan en hacerlo con mayor frecuencia que sus pares, generando tasas de crecimiento que doblan al resto.

Aspirar a la agilidad y rapidez de los líderes digitales puede parecer desa­lentador, pero aumentar el ritmo del negocio es un objetivo alcanzable; y para ello es necesario establecer conjuntos de prácticas colaborativas para el aprendizaje digital, haciendo un buen uso del análisis de datos, difundiendo internamente los resultados de los tests de aprendizaje, y rea­signando talento y recursos en el conjunto de las unidades de negocio con el fin de poner el foco en lo digital.

Alejandro Beltrán es presidente de McKinsey & Company en España y Portugal