Los costes de cancelación del Mobile enfrentan a la GSMA y los participantes

La disputa frena la decisión de los organizadores para la suspensión

Muchas empresas abogan por la suspensión definitiva

Los costes de cancelación del Mobile enfrentan a la GSMA y los participantes
Reuters

La celebración del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, cuyo inicio está previsto para el 24 de febrero, parece cada vez más lejana a causa de los efectos del coronavirus. El goteo de bajas de relevancia así lo indica. Ayer, entre otros, confirmaron su ausencia Cisco e Intel, tradicionales protagonistas. Mientras, muchas empresas se están planteando claramente no ir, y están ejerciendo una fuerte presión sobre la GSMA, entidad organizadora del evento, que en la ciudad tiene un impacto cercano a 500 millones de euros. Según fuentes del sector, una de las cuestiones principales para la decisión definitiva es quién y cómo se reparten los costes derivados de la cancelación. “Habrá una guerra por las indemnizaciones de los seguros”, dicen.

Otras fuentes indican que si es la organización la que suspende, podría verse obligada a acometer el pago mayoritario de indemnizaciones. Si por el contrario, explican, son los participantes quienes cancelan su presencia por decisión propia, les correspondería pagar por los servicios y espacios contratados por cada uno. Los abogados de las distintas partes están estudiando las diferentes cláusulas de los contratos, así como las coberturas de los seguros.

En esta línea, algunas de las empresas que han anunciado su salida están negociando arreglos económicos, tanto con la organización como con los hoteles, restaurantes y otras empresas de servicios contratadas. Nadie quiere perder clientes para próximas ediciones.

Otras fuentes de las operadoras creen que lo mejor sería un acuerdo para repartirse los costes entre empresa y organización. Las compañías participantes pagan habitualmente por la reserva y derechos de espacios en la Fira barcelonesa con un año de adelanto, aproximadamente. Es decir, por los derechos de la edición de este año pagaron en 2019. Fuentes del sector indican que una de las opciones que se está manejando en las negociaciones es la manera de trasladar esos desembolsos a otras fechas o para el próximo año.

La cuestión es resolver la situación cuanto antes. Y es que el retraso en una decisión que parece más insostenible cada hora que pasa, va a provocar un aumento de los costes, que los participantes quieren evitar. En muchos casos, los trabajos de instalación de las redes y otros servicios tecnológicos en los stands de la Fira son complejos y empiezan incluso dos semanas antes. Es decir, en algunos casos ya están empezando. Si va a suspenderse finalmente, los participantes buscan esquivar estos gastos y este esfuerzo baldío.

Fuentes del sector, no obstante, creen que se puede manejar la alternativa de guardar parte del mobiliario ya adquirido para la siguiente edición.

En este escenario, muchas de las empresas participantes, tanto telecos como compañías tecnológicas, ya no quieren ir. Para empezar porque saben que el número de clientes o interesados en sus productos o servicios va a ser inferior, con lo cual las presentaciones pierden sentido. “Sabemos que hay clientes que han ido otros años que ahora han decidido no acudir, porque quieren evitar riesgos”, dicen fuentes del sector.

Las cifras iniciales apuntaban a una presencia de más de 100.000 visitantes, si bien tras las primeras bajas, ya se hablaba en el sector de que el número caería hasta los 80.000. Si el goteo de cancelaciones continúa, la caída será mayor.

Además, consideran que el beneficio mediático y de promoción que podrían ganar por su presencia en el Mobile ya se ha perdido, porque la atención ya no se va a centrar en las novedades que se pudieran presentar, sino en cualquier hecho relacionado con el coronavirus. “La atención se va a centrar en si el Rey y las autoridades llevan mascarilla en la inauguración y hechos similares”, bromean. Para ellos, la noticia será qué empresa suministra más desinfectantes a los visitantes de su stand.

Otro de los factores que facilitarían un acuerdo sería el sellado de un compromiso, tanto de la organización como de los participantes, para mantener el congreso en Barcelona en los próximos años.

OMS: “el mayor enemigo público”

Nuevo nombre. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió ayer de que el desarrollo de una vacuna contra la enfermedad provocada por el coronavirus de Wuhan, denominada covid-19, se demorará al menos un año y medio. “La primera vacuna puede estar lista en dieciocho meses, así que por ahora debemos prepararnos para usar las armas que tenemos al alcance en la lucha contra este virus”, dijo Tedros en la rueda de prensa que la OMS organiza diariamente desde la pasada semana para informar de la situación de la epidemia, informa Efe.

Víctimas. Tedros aseguró que el covid-19, diagnosticado en 42.708 personas en China (de las que 1.018 han fallecido) y en 393 pacientes en otros veinticuatro países, debe ser considerado actualmente “el enemigo público número uno para toda la humanidad”, con consecuencias políticas, sociales y económicas “peores que las de cualquier acto terrorista”. El doctor etíope anunció que el director ejecutivo de la OMS para Emergencias Sanitarias, Michael Ryan, encabezará un gabinete de crisis lanzado ayer para coordinar la respuesta a la epidemia entre este organismo y el resto de las agencias de Naciones Unidas.

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