El virus evapora en nueve sesiones del Ibex 17.120 millones de valor bursátil

El selectivo firma su peor inicio de año desde el año 2017 por el contagio de la enfermedad china

ibex 35
Viandantes en Tokio caminan frente a un video wall con índices bursátiles. EFE

Un mes de enero agitado. Después de un final de año tan positivo como lo fue el de 2019, los inversores han optado en este comienzo de ejercicio por la recogida de beneficios. A ello han empujado varios acontecimientos como el incremento de la tensión entre EE UU e Irán a consecuencia de la muerte del general iraní, Qasem Soleimani, o, desde el 21 de enero el temor de los inversores a la propagación del coronavirus. Después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la emergencia sanitaria internacional, el Ibex 35 cerró el viernes con una caída del 1,16%, descensos que en la semana se amplían al 2,03%. El selectivo español pierde un 1,9% en enero, recorte que lleva a firmar su peor inicio de año desde 2017.

Con los mercados ya cerrados y en la media noche del viernes al sábado, Reino Unido consumó su salida efectiva de la UE, un hecho que se produce tres años y medio después del triunfo del sí en la consulta británica. Pero esta vez las miradas de los inversores no estaban puestas en la City, sino en China y en la evolución del virus. Desde que el brote epidémico comenzara a tener impacto en la Bolsas en las empresas del Ibex han evaporado más de 17.000 millones.

El comportamiento del índice español fue parejo al registrado por el resto de Bolsas mundiales. Las firmas de análisis coinciden en señalar que una corrección del 5% es saludable y puede ser una oportunidad interesante para tomar posiciones en la renta variable. Tras el rally de 2019 muchas cotizadas empezaban a dar síntomas de sobrecompra.

Superiores a la caída del Ibex en enero fueron las registradas por el Dax alemán, que cedió un 2%, el Cac francés se dejó un 2,87% y el FTSE británico, un 3,4%. Por su parte, el Mib italiano, que afrontó la dimisión del líder del M5S, Luigi Di Maio, y apenas una semana después la derrotada de Matteo Salvini en las elecciones de Emilia Romaña, logró moderar los descensos al 1,15%.
Mayor resistencia mostraron los tres índices de referencia de Wall Street. Los buenos resultados de las grandes compañías como Apple y Amazon, sumados al impulso de Alphabet limitan las pérdidas del S&P 500 y del Dow Jones y mantienen en positivo el Nasdaq, que sube un 2%.

La gran incógnita que existe en el mercado es si los descensos de este arranque de año obedecen a un corrección o a algo más. Después del respiro que generó el acuerdo de la primera fase entre EE UU y China, cuyo pacto fue refrendado el 15 de enero por las autoridades de ambos países, de nuevo el gigante asiático vuelve a hacer temblar los cimientos del crecimiento mundial. El virus, que al cierre de esta edición se había cobrado 213 vidas e infectado a cerca de 10.000 personas, pasará factura en la economía tanto de China como a nivel global. De momento su impacto son meras conjeturas y la única referencia que tienen los inversores es el virus SARS de 2003 que recortó el PIB de China un 1% y un 2% en Hong Kong.

A la espera de conocer cómo evolucionan los acontecimientos y de saber a cuánto asciende el impacto, el brote epidémico se cobra sus primeras víctimas también en el mercado. En Europa los sectores más damnificados en el inicio de años fueron el de automóviles (-9,77%), el de recursos básicos (-7,55%), el del gas y petróleo (-7,44%) y el relacionado con el turismo (-5,69%).

Estas pérdidas son un reflejo de cómo el miedo a la desaceleración económica se está poniendo en precio. Una caída del crecimiento en China, que en 2019 avanzó al menor ritmo en 29 años (su PIB subió un 6,1%), pasará factura a la demanda de productos como el acero o el petróleo. A ello se une que el momento de mayor apogeo hasta la fecha del coronavirus ha coincidido con la celebración del Año Nuevo chino, el mayor periodo de vacaciones en el país.

El cierre de una quincena de ciudades y las recomendaciones de no salir han reducido los transportes de ciudadanos de la segunda economía del mundo. Las hoteleras se han visto obligadas a devolver el dinero a los turistas, lo que justifica el descenso de los grandes grupos turísticos y aerolíneas. Solo en Europa compañías como Lufthansa, Air France o IAG retroceden un 15,7%, un 15,44% y un 8,93%, respectivamente. A esto se suman las caídas registradas por el turoperador TUI (-18,39%) o grupos como Accor (-11,3%).

Una vez más y como suele suceder en momentos de volatilidad, el sector de las utilities (7,89%), el inmobiliario (1,67%) y el de salud (1,64%) escaparon a las ventas en Europa.

De regreso a la Bolsa española, los mayores descensos en enero corrieron a cargo Banco Sabadell, que tras las caídas registradas el viernes con la presentación de sus resultados (-13,9%), en 2020 se deja ya un 21,73%. A la entidad que preside Josep Oliu se suman ACS (-15,76%), ArcelorMittal (-14,6%), Bankia (-13,7%) y Mediaset (-12,5%). Las subidas estuvieron protagonizadas por Cellnex (17%), Acciona (9,17%), Iberdrola (7,52%) y Enagás (6,95%).

Pero en enero no todo fue coronavirus. Los inversores tuvieron que prestar atención a acontecimientos como el foro de Davos en donde de nuevo Donald Trump volvió a lanzar un órdago. Esta vez su ataque iba dirigido a Europa y más concretamente a países como Francia. Emmanuel Macron y el dirigente estadounidense se han dado una tregua. El país europeo y segunda economía de la zona euro ha aprobado un impuesto contra las grandes tecnológicas. Si Macron continúa adelante en sus pretensiones, Trump aplicará impuestos a las automovilísticas europeas.

Los bancos centrales también volvieron a escena. En la primera reunión de 2020 los responsables de la política monetaria decidieron no tocar los tipos. Después del recorte de tasas efectuado por la Reserva Federal en 2019, Jerome Powell, optó por esperar a ver cómo evoluciona la economía. Junto a ello, la institución estadounidense decidió mantener, al menos hasta abril, el programa de compra de letras que anunció en octubre y las subastas de repo para proveer de liquidez al mercado.

En la zona euro, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, anunció que a lo largo de los próximos meses, la institución revisará su estrategia. Lagarde reiteró su preocupación por el impacto de las tasas negativas en el sistema financiero europeo.

Esta política de espera y la huida de los inversores de la renta variable, fueron ingredientes suficientes para que los inversores buscaran refugio en la deuda. Enero ha sido un mes muy activo tanto en el mercado primario como en el secundario. En este último la compra de bonos por parte de inversores aceleraron la caída de las rentabilidades. El bono español a diez años concluye el mes en el 0,24% (niveles de septiembre), frente al 0,47% de finales de 2019. El bono alemán profundiza las rentabilidades negativas y cae a cotas de octubre (-0,43%). 

En este entorno de incertidumbre el petróleo no escapa a las caídas. El Brent arroja unas pérdidas del 11,8%, hasta los 58 dólares. Estos descensos son los mayores desde noviembre de 2018 (-22,2%). Arabia Saudí instó el jueves a los miembros de la OPEP y sus aliados en el recorte de la producción a adelantar la reunión de marzo a febrero ante la caída en picado de la cotización del crudo. “El precio del petróleo se ha desplomado ya que China consume alrededor de tres veces más petróleo ahora (en tiempos del coronavirus) que en 2003”, afirman los gestores de Jupiter AM.

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