Banca

La venta de préstamos tóxicos por parte de la banca cae un 64%

Desde 2015 las entidades se han deshecho de 134.000 millones en préstamos morosos

Pisos en construcción
Pisos en construcción

La banca española vendió 16.000 millones de euros en préstamos tóxicos -morosos y fallidos- en 2019, un 64% menos que en 2018, cuando las operaciones sumaron 44.900 millones de euros, y un 70% menos que en 2017, ya que entonces ascendieron a 54.900 millones, según los datos de Debtwire consultados por Efe.

Alrededor de la mitad de las ventas en 2019 eran de préstamos sin garantía, lo que compara con los años anteriores, en el que el grueso de las operaciones consistían principalmente en activos adjudicados y préstamos morosos respaldados por inmuebles.

Las mayores ventas de cartera de la banca fueron de préstamos sin garantía, entre las que destacó el Proyecto Juno, en el que BBVA traspasó a Intrum 2.500 millones en préstamos de consumo fallidos y también el Proyecto Hera con el que el banco se deshizo de 2.100 millones de euros, principalmente préstamos a pymes.

CaixaBank, con ventas de créditos por un total de 2.800 millones, y Banco Sabadell, con operaciones que sumaban 2.700 millones completan el podio de los mayores vendedores de préstamos en España.

En el otro lado, Intrum fue el inversor más activo en España, con otras compras significativas más allá de la de BBVA, como el Proyecto Vento de 900 millones de euros con Banco Sabadell o el Proyecto Astún de 865 millones de euros a CaixaBank.

Al margen de las ventas de carteras, la actividad de fusiones y adquisiciones siguió siendo intensa en España, destaca Debtwire; Sabadell vendió su promotora Sdin Residencial al fondo Oaktree por 882 millones.

Desde 2015, se han vendido en España un total de 134.000 millones de euros en préstamos morosos y activos adjudicados, lo que sirvió a Banco Sabadell, BBVA, CaixaBank y Bankia reducir su tasa de morosidad a niveles cercanos al 5%.

La morosidad media a finales de noviembre se situaba en el 5%, el porcentaje más bajo de una década, gracias a la limpia de los balances del conjunto de las entidades financieras, aunque los supervisores presionan aún para que los bancos s deshagan de todas sus carteras de activos tóxicos.

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