La vía a la fusión Alstom-Bombardier está llena de baches

Bruselas puede ser reacia a que juntas sumen una quinta parte del sector ferroviario europeo

TGV de Alstom en la estación de tren de Múnich (Alemania).
TGV de Alstom en la estación de tren de Múnich (Alemania).

Henri Poupart-Lafarge claramente no es de los que se arrepienten. El CEO de Alstom se arrepintió de hablar de “paladín europeo” respecto a su infausta fusión con el negocio ferroviario de Siemens, bloqueada por Bruselas. Una posible unión con el de Bombardier, de la que informa Bloomberg, crearía en su lugar un paladín transatlántico que seguirá poniendo a prueba la lógica antimonopolio.

Frente a la rivalidad de China, tiene sentido estratégico: reducir costes e invertir más en alta velocidad. También hay oportunismo. Alstom subió en Bolsa un tercio en 2019, frente a la caída de dos quintos de la asediada Bombardier. Sus trenes valen, según AltaCorp, 4.900 millones de euros: la mitad de los de Alstom, según las estimaciones de su pasivo de Bank of America. Como Bombardier tiene un impacto de ventas similar en los principales mercados de Alstom en Europa, Asia y América, parece una forma de que Poupart-Lafarge eleve sus ventas a buen precio.

Pero... Bruselas bloqueó la unión Alstom-Siemens porque su elevada cuota de mercado combinada podía suponer una subida de los billetes. La cuota del 9% de Bombardier en Europa está solo 2 puntos por debajo de Siemens, según cifras de 2017 recogidas por Berenberg. La relativa debilidad de Bombardier en alta velocidad debería mitigar los riesgos para los consumidores. Pero que juntas representarían casi una quinta parte del sector europeo significa que la aprobación no está garantizada.

El posible recorte de empleos en Francia de Alstom complica aún más las cosas. Es cierto que Macron apoyó, pese a la oposición de los sindicatos, el acuerdo con Siemens, que quería ahorrar 470 millones anuales en costes. Conseguir su apoyo por segunda vez puede resultar más difícil dado el conflicto de las pensiones.

Dicho esto, la perspectiva de un gigante franco-canadiense como contrapeso a los chinos pero también a Siemens –que habló con Bombardier en 2017– sería tentadora. Pero la exigua subida en Bolsa de ayer de Alstom, de menos del 2%, indica que los accionistas confían poco en que Poupart-Lafarge tenga éxito a la segunda.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías