Economía

S&P ve margen para subir el SMI en España sin dañar el empleo

La agencia afirma que mejorar aspectos como la precaridad laboral será beneficioso para la economía

S&P ve margen para subir el SMI en España sin dañar el empleo

El recién estrenado Gobierno de coalición de PSOE y Podemos ha echado a andar con el propósito de no perder la confianza de los inversores como uno de sus primeros objetivos. Y después de que se hayan conocido las líneas generales de su política económica, la agencia de rating Standard & Poor's no se suma por el momento al bando de las críticas.

La agencia aprecia aspectos positivos en las propuestas de derogación parcial de la reforma laboral conocidas hasta ahora, en especial las encaminadas a reducir la precariedad y la alta tasa de temporalidad y de desempleo juvenil. Incluso considera que existe margen para un aumento del salario mínimo sin llegar a dañar la creación de empleo. "Si se trata de mejorar la precariedad o reducir el paro juvenil con políticas activas de empleo, sí sería positivo para la economía", ha asegurado hoy en rueda de prensa el director de rating soberano de la agencia, Marko Mrsnik. 

El experto añade que "hay margen para una potencial subida del salario mínimo sin efectos negativos que perjudiquen el empleo". Recuerda que en la actualidad, e incluso después de la intensa subida de 2019, está lejos del 60% de salario medio, el nivel considerado como óptimo, y añade que "han mejorado mucho los beneficios empresariales", sin que el salario mínimo se elevara hasta el pasado año. Además, apunta que una proporción muy reducida de los trabajadores, entre el 5% y el 6%, son los que cobran el salario mínimo. 

Mrsnik sí plantea una subida gradual del SMI, que "tenga en cuenta la realidad social", aunque también advierte de líneas rojas en la derogación de la reforma laboral que sí podrían tener impacto en el rating. "Si el marco laboral volviera a 2010 sería negativo", ha señalado. Y también ha citado como aspecto negativo una vuelta a la negociación colectiva a nivel sectorial, y no a nivel empresarial, que en su opinión "sería un paso atrás". Ha citado además el ejemplo de Italia, donde la negociación colectiva es sectorial, y hay "un mercado laboral más rígido".

S&P prevé un crecimiento del PIB español este año del 1,7% y del 1,6% en 2021 y una reducción de la tasa de desempleo desde el 13,2% de 2020 al 12,7% en 2021 y al 12,3% en 2022, que seguiría siendo en todo caso elevada. La agencia estima que el déficit público quedará este año en el 2%, por encima del 1,7% de la previsión enviada en otoño a Bruselas, y a pesar de que toda la atención esté puesta en las cuentas públicas que elabore el nuevo Gobierno y de que las que están en vigor siguen siendo las prorrogadas de 2018, considera que una aprobación de los Presupuestos al final del verano, tal y como ha avanzado Pedro Sánchez, no  tendría influencia en el rating. 

Para una mejora de la calificación crediticia sería necesaria una consolidación presupuestaria continua y la reducción de la deuda neta, según explica S&P, que también apunta como puntos débiles una deuda externa y pública elevada, un ajuste presupuestario lento y la incertidumbre política, sin que el actual Gobierno cuente con un apoyo parlamentario sólido para sacar adelante reformas estructurales en materia laboral o de pensiones. 

Fusiones bancarias, incluida Bankia

El coste de financiación del Estado no será un problema y S&P contempla tipos negativos para la zona euro hasta al menos 2022. Esto provocará la erosión de la rentabilidad de la banca y la consiguiente presión para abordar fusiones, en especial entre los bancos medianos, aquellos con mayor capacidad de obtener sinergias. "Los bancos grandes ya tienen una buena posición de mercado en España y una fusión no les va a aportar valor. Tiene menos sentido estratégico", explica Luigi Motti, responsable de banca de S&P. 

El analista también contempla a Bankia como protagonista de una posible fusión, que sería la fórmula con la que avanzar en la privatización de la entidad. "Vemos vocación en el banco por su privatización y podría ser con una fusión", señala Motti, que en términos generales "tendría menos interés para los grandes bancos", como Santander, BBVA y CaixaBank. 

 

 

Normas
Entra en El País para participar