El mercado mundial del arte amaga con nuevos récords

Los artistas contemporáneos aprovechan la falta de oferta de los consagrados y empiezan a superarles

'The Splash', de David Hockney.
'The Splash', de David Hockney. GETTY IMAGES

El mercado mundial del arte empieza el nuevo año por todo lo alto. Esta semana, la casa de subastas Sotheby’s –propiedad del multimillonario y empresario Patrick Drahi– ha anunciado algunos de los platos fuertes previos a la gran semana de pujas que las principales firmas celebran cada mes de mayo, y que el año pasado colocó varias obras entre las 15 más caras de la historia. Pese a ser un anticipo de la fecha más señalada para los principales coleccionistas e inversores, algunos de los nombres que aparecen en esta puja, que se celebrará el 11 de febrero en Londres, hacen pensar que el mercado pueda volver a romperse en este nuevo ejercicio.

El gran favorito para ello es The Splash (El Chapoteo), pintado en 1966 por David Hockney (Bradford, Reino Unido, 1937), el segundo artista vivo más cotizado del momento, por detrás del estadounidense Jeff Koons. El cuadro, una de las imágenes más icónicas del arte pop y que forma parte de una serie temática, fue vendido hace algo más de 10 años por 2,9 millones de libras (3,4 millones de euros al cambio actual). Hoy, según las estimaciones de Sotheby’s, alcanzará un valor que rondará los 35 millones de euros, casi 10 veces más. El alza, explica Elisa Hernando, fundadora de las asesorías Red Collectors y Arte Global, supondría un ritmo de crecimiento poco habitual en obras de artistas vivos, y explicaría a su vez lo que está pasando hoy en día en este sector.

Está por ver qué sucede en la subasta, pero hay motivos para esperar grandes cifras. “Hay un cambio de tendencia. Los artistas contemporáneos, que llevan tiempo ganando peso, empiezan a superar a los consagrados”, explica Hernando. Por un lado, señala, los coleccionistas tienen cada vez más tendencia a comprar piezas de artistas más próximos cronológicamente, “ya que las entendemos mejor y nos sentimos más cercanos e identificados con ellas. Son artistas que se han convertido en un valor seguro”. Por otro lado, añade Hernando, el margen de rentabilidad de un Picasso, un Van Gogh o un Monet, “que parten ya de precios muy elevados”, es más reducido, “porque en la mayoría de los casos han tocado techo”.

De ahí que las obras de artistas jóvenes, en el sentido histórico del término, tengan cada vez más peso. Como recuerda Patricia Verdú, directora de la consultora Arte y Gestión, con David Hockney –uno de los exponentes de esta tendencia– ha habido un aumento de cotización de un 65% en los últimos 10 años, sobre todo en EE UU. “Durante 2019 se vendió el 90% de sus lotes sacados a subasta, unos 490 en total, sumando cerca de 100 millones de euros”.

Hay que tener también en cuenta, prosigue Enrique del Río, fundador y consejero delegado de la asesoría We Collect, que este mercado, como todos, se mueve en base a la oferta y la demanda. “Por lo general, obras de artistas antiguos, que trabajaron hace 200, 300 o 400 años, ya no salen a la venta. Pertenecen a museos públicos o colecciones privadas que los guardan con esmero. Ante esta escasez, las piezas más contemporáneas se revalorizan”. En esta línea, otra de las pinturas que saldrán a la venta en la citada subasta es Figura de torneado, del Francis Bacon pintor, que vivió a lo largo del pasado siglo, y que por ahora cuenta con dos de sus cuadros entre las 20 piezas de arte más cotizadas de la historia. El estadounidense Jean-Michel Basquiat, afirma Verdú, es otro de los que apuntan a seguir creciendo. En España, por su parte, “Barceló y Plensa son los más cotizados y los que más proyección tienen”.

Puede que la previsión de hasta 35 millones se antoje para muchos exagerada. Tal y como recuerda Hernando, “las casas de subastas pueden inflar de alguna forma el precio estimado para crear expectativas”. No obstante, matiza, hay que tener en cuenta que hace un año, una obra parecida del mismo pintor, Retrato de un artista, se colocó por 90 millones de dólares. “Hockney sigue vivo y puede que haga más cosas en su última etapa, pero su trayectoria ya está marcada por una estética y un estilo muy propio, que está presente en The Splash y que es el que llama la atención entre los inversores y coleccionistas”, apunta Del Río.

Con todo, si por algo se diferencia el mercado del arte de otro tipo de inversiones, es por su carácter pasional e impredecible. “Si Sotheby’s ha marcado ese precio es porque sabe que puede alcanzarlo, porque no se arriesga a hacer el ridículo. También hay que tener en cuenta que los compradores de este nivel están muy bien asesorados, y que nadie suele pagar 10 millones de más. Sin embargo, no todo es racional, y pueden darse casos en los que el precio se dispara por otras causas más impulsivas”, recuerda Del Río.

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