Rigor y reformas para apuntalar el crecimiento y la inversión

Las apuestas de inversión deben ceñirse a los más lógicos riterios para preservar el capital y reembolsar algún tipo de retorno

La conformación del Gobierno de Sánchez en coalición con Podemos y con el concurso activo, pese a la abstención en la investidura, de los independentistas catalanes era cosa conocida desde hace semanas, y por tanto en parte descontada por los mercados financieros. Quienes toman las grandes y las pequeñas decisiones de inversión en los activos del país, sean soberanos o corporativos, saben de la participación de la izquierda radical, aunque lo haga desde los departamentos menos determinantes para la acción económica, como saben también de la inestabilidad inherente de un Ejecutivo dependiente del humor de quienes plantean demandas territoriales y judiciales imposibles. Saben, por tanto, que las apuestas de inversión deben estar correctamente repensadas y ceñirse a los más lógicos de los criterios para preservar el capital y reembolsar algún tipo de retorno.

A la larga será la política económica que se practique y sus resultados sobre el crecimiento de la actividad, del empleo y de la renta lo que determine el éxito de la inversión, que en parte dependerá también de cómo marche la economía internacional. Los primeros pronunciamientos acerca de tal cuestión apuntan a la continuidad estructural (rigor fiscal, reformas estructurales y pocas revoluciones laborales), dado que la dirección de la economía se ha encomendado a Nadia Calviño, de reconocido europeísmo y aversión a las aventuras. Pero la cuota de poder asignada a los neocomunistas o populistas de izquierda, por limitada que sea, abre una cautelosa duda sobre el alcance verdadero de su influencia, que podría tener un efecto asimétrico sobre diversas actividades económicas.

Existe un decidido compromiso por la energía verde que hace atractiva la exploración de la inversión en ese tipo de activos; pero corre paralelo a las llamadas del pasado a limitar los márgenes de las compañías energéticas. Algo parecido ocurre con el sector inmobiliario, en el que el Gobierno ha frenado ya en el pasado los intentos de Podemos de limitar los precios de los alquileres, pero sigue sin resolver un pretérito acuerdo sobre cambios fiscales en las cuentas de las socimis, a las que restarían capacidad de inversión. O con la actividad del juego, en la que el revisionismo moralizante de Podemos puede incitar al Gobierno a tomar decisiones restrictivas, aunque su efecto sobre la inversión sería muy limitado.

Al final los expertos siguen considerando que la guía matriz de la inversión son los tipos de interés, y que su planitud empujará lentamente a los inversores a buscar el riesgo, aunque pueda existir un criterio de selección que prime las empresas con activos fuera del perímetro gubernamental (empresas con actividad no regulada y gran presencia externa). Bankia, doméstica y con tipos planos, como los mercados han insinuado los días pasados con bajadas sensibles, podría retrasar su privatización.

 

Existe un decidido compromiso por la energía verde que hace atractiva la exploración de la inversión en ese tipo de activos; pero corre paralelo a las llamadas del pasado a limitar los márgenes de las compañías energéticas. Algo parecido ocurre con el sector inmobiliario, en el que el Gobierno ha frenado ya en el pasado los intentos de Podemos de limitar los precios de los alquileres, pero sigue sin resolver un pretérito acuerdo sobre cambios fiscales en las cuentas de las socimi, a las que restarían capacidad de inversión. O con la actividad del juego, en la que el revisionismo moralizante de Podemos puede incitar al Gobierno a tomar decisiones restrictivas, aunque su efecto sobre la invesión sería muy limitado.

Al final los expertos siguen considerando que la guía matriz de la inversión son los tipos de interés, y que su planitud empujará lentamente a los inversores a buscar el riesgo, aunque pueda existir un criterio de selección que prime las empresas con activos fuera del perímetro gubernamental (empresas con actividad no regulada y gran presencia externa). Bankia, doméstica y con tipos planos, como los mercados han insinuado los días pasados con bajadas sensibles, podría retrasar su privatización.