El dividendo como renovado factor de atracción de los inversores

Deben buscar firmas con poca competencia, líderes en su sector, con escasa deuda y con historiales contrastables en el pago a sus socios

Las grandes empresas españolas que componen el índice bursátil por excelencia, el Ibex 35, son las más generosas de Europa con sus accionistas a la hora de repartir los beneficios generados, y no dejarán de serlo en 2020. Si en 2019, y a falta de una semana para que concluya el ejercicio, han abonado más de 28.000 millones de euros, el año próximo distribuirán un 6,5% más, según el consenso de los analistas de las casas de inversión, y mantendrán de nuevo el liderazgo en Europa. Este año la rentabilidad por dividendo de las grandes sociedades será de un 4,6%, y de un 4,56% si se contabilizan todas las cotizadas del índice general de la Bolsa de Madrid, mientras que las empresas que componen el índice selectivo europeo, el Euro Stoxx 50, han remunerado una media del 3,4%.

Buena parte de esta rentabilidad adicional de las sociedades españolas de gran tamaño está en la naturaleza de su actividad, ya que las que componen el índice son mayoritariamente empresas financieras, energéticas o de infraestructuras (un total de 15 empresas, casi la mitad del selectivo, abonan más de un 5% de dividendo a sus socios), mientras que la presencia de compañías manufactureras es más pobre, aunque figure entre ellas la que pasa por ser la firma de mayor capitalización del Ibex, cual es el caso de Inditex.

Pero las circunstancias también acompañan para que las rentabilidades por dividendo sigan siendo más generosas que las del resto de los activos financieros. Los tipos de interés tan bajos, que han dejado prácticamente de remunerar al ahorro tradicional (los depósitos de toda la vida) y que han llevado los intereses por los bonos públicos a unas décimas, dejan el campo abierto a la inversión en compañías cotizadas, que pueden aportar la doble vía de retorno que supone la plusvalía y el cupón asociado al beneficio.

Mantener esta carrera tradicional y encabezar el ranking europeo de beneficios repartidos dependerá, como siempre ha sido, de disponer de crecimientos en las ventas y en la última línea de la cuenta de resultados. Y ese debe ser el único norte que busque el inversor que quiera apostar por empresas con buen reparto de beneficios, para lo que debe buscar compañías con poca competencia, líderes en su sector para disponer de capacidad de marcar precios, con escasa deuda y con historiales contrastables en el pago a sus socios. Es la manera más conservadora y segura de proporcionarse retornos razonables, aunque en muchos casos se trata de corporaciones con elevados grados de madurez que pueden tener en sus jóvenes competidores el mayor riesgo. El propio dividendo es un atractivo que puede ayudar a revalorizar las compañías, aunque se trata de una circunstancia reservada a empresas de crecimiento.