Las empresas y los hogares, otra vez preparados para la inversión

Solo falta la confirmación de que la política económica mantiene la senda de control del déficit

Las empresas y las familias españolas ya se han recuperado de la borrachera de crédito que llevó sus niveles de endeudamiento en la primera década del siglo hasta niveles peligrosos; ya han superado la durísima digestión de unos balances engordados con la ingesta desordenada de unas inversiones injustificadas. El severo proceso de desapalancamiento de los diez últimos años ha devuelto la salud a las finanzas de los sectores económicos privados no financieros, y sus niveles de deuda están ya en las ratios europeas o por debajo, y con unas facturas por intereses inusualmente bajas. La caída persistente de los tipos de interés ha generado sobre la carga financiera un efecto reparador tal, que hoy los hogares pagan poco más de 4.000 millones de euros al año, una novena parte de lo que aportaban en 2008.

Con esta evolución generada por la crisis y el activismo monetario del Banco Central Europeo, y aunque España sigue manteniendo unos niveles de crédito vivo superiores a los que por su grado de actividad económica le correspondería (unos 11.000 millones de exceso, según cálculo de los expertos), tanto hogares como sociedades no financieras están ya en disposición de afrontar nuevos retos de la inversión. De hecho, ya hay momentos puntuales en el último año en el que el crédito neto sube porque es mayor la toma de préstamos nuevos que la amortización de los antiguos. De mantenerse este ritmo positivo apenas aflorado en los trimestres pasados, y dado que los costes de financiación seguirán bajo mínimos por prescripción monetaria, la inversión debería tomar valores crecientes tanto en las empresas como en los hogares, lo que supondría complementar la fortaleza que hasta ahora ha mantenido el consumo y que ha sustentado el crecimiento.

El resto de los costes productivos para las empresas sigue bajo control, pese al repunte ligero de los salarios y menos ligero de las cotizaciones, y están en disposición de acometer nuevos proyectos tras los desembolsos realizados en los últimos años para la renovación del equipamiento, así como de ampliar una capacidad exportadora que se ha revelado como esencial en el último ciclo. En cuanto a los hogares, la renta disponible sigue avanzando con solidez, dado que las señales de desaceleración del empleo tienen menos fortaleza de lo estimado hace unos meses, las rentas salariales se han reanimado y la inflación sigue sin aparecer. Solo falta la confirmación de que la política económica mantiene la senda de control del déficit sin presiones fiscales adicionales, tal como el equipo económico liderado por Nadia Calviño ha prometido, y que reaparecen las reformas que amplíen el crecimiento potencial de la economía, para que los proyectos de empresas y familias no fracasen.