Los negocios huyen de la inestabilidad y buscan ventajas y seguridad

Madrid se ha afianzado como una región atractiva para los negocios y favorable a la inversión

Madrid es ya la región económicamente más fuerte de España tras superar en 2018 en crecimiento a Cataluña y afirmarse como la locomotora del país. Un adelantamiento esperado desde hace tiempo y confirmado por la revisión estadística que ha hecho el INE de los datos de Contabilidad Nacional entre 2000 y 2018. A lo largo de ese período, el PIB madrileño a precios corrientes se elevó hasta 230.795 millones de euros frente a los 228.682 millones que alcanzó el catalán. El examen de los datos revisados del INE concluye que Madrid se impuso ya sobre Cataluña tanto en 2012 como en 2013, aunque posterioremente esta recuperó el liderazgo ayudada por las exportaciones y por el fuerte tirón del turismo para ceder de nuevo el testigo a Madrid en 2018.

Buena parte de la explicación sobre el sorpasso de la economía madrileña respecto a la catalana está en el nocivo efecto que la crisis del procés ha provocado en Cataluña, pese a los esfuerzos realizados desde las filas independentistas para restar importancia a esa factura. La incertidumbre, que es uno de los peores enemigos del dinero, ha sustituido en Cataluña a la seguridad jurídica y la confianza que la región ha ofrecido siempre no solo a turistas y visitantes, sino también a la industria, las empresas y los inversores. Además de la fractura democrática y social que produjo el referéndum soberanista ilegal del 1 de octubre, la crisis abrió un boquete en la comunidad en forma de fuga de capitales, traslado a otras regiones de miles de euros en depósitos –casi el 20% del total– y cambio de sede social de centenares de empresas. Aunque los fondos han ido regresando progresivamente, el coste de la aventura independentista ha sido alto y ha dejado heridas en la economía y la imagen exterior de Cataluña que es necesario cerrar.

Por el contrario, Madrid se ha afianzado cada vez más como una región atractiva para los negocios y favorable a la inversión, que ha sabido ofrecer una fiscalidad ventajosa orientada a mejorar la competitividad de las empresas y que cuenta con una fuerte capacidad para captar capital y talento internacional. En un entorno globalizado en el que las distintas regiones compiten por atraer recursos y proyectos, valores como la estabilidad política, la seguridad jurídica, un marco regulatorio favorable, un cultura abierta a los negocios y a los visitantes y un compromiso con la innovación tecnológica cotizan claramente al alza.