BBVA anuncia un ajuste en resultados de 1.350 millones por su negocio en EE UU

El grupo lo atribuye a la evolución negativa de los tipos así como a la ralentización de la economía

BBVA EE UU
Sede de BBVA en Madrid.

BBVA no empezó con buen pie 2019, como tampoco lo finalizará. El banco que preside Carlos Torres espera un ajuste de 1.500 millones de dólares (casi 1.350 millones de euros) en el fondo de comercio, que mide el valor de activos intangibles, de su filial en Estados Unidos por el impacto en el negocio de la situación de tipos y económica. El ajuste se debe "principalmente" a la negativa evolución de tipos de interés, especialmente a partir de la segunda mitad de año, y unida a una ralentización de la economía que hace "que se espere una evolución de los resultados futuros por debajo de lo anteriormente estimado", explicó este jueves el banco a la CNMV.

Según sus cálculos el impacto negativo será de alrededor de 1.500 millones de dólares y su estimación en euros será la que impacte negativamente en los resultados que presente al cierre del ejercicio. A finales de noviembre el consenso de los analistas apuntaban a un beneficio atribuido para BBVA de 4.684 millones de euros, aunque en este resultado no estaba descontado el ajuste presentado de este jueves.

Ahora el banco debe modificar sus previsiones de cierre de ejercicio, al tratarse de una cuantía significativa para la cuenta de resultados, y que representa alrededor del 26% del fondo de comercio, valorado en 5.097 millones con datos del cierre de junio. El saneamiento lo anticipa por exigencia de la Norma Internacional de Contabilidad 36, que obliga a evaluar de forma anual los fondos de comercio reconocidos en el grupo mediante la realización de los correspondientes análisis o test.

No es la primera vez que el banco debe ajustar su fondo de comercio en EE UU. Ya lo hizo en marzo de 2009 por 1.600 millones de dólares, y en 2011 por otros 2.000 millones de dólares.

El 25 de septiembre Santander también tuvo que realizar un ajuste de 1.500 millones de euros, pero en este caso fue en su filial británica, como consecuencia del efecto del Brexit y por ciertos cambios regulatorios. En esta ocasión, el banco que preside Ana Botín descarta tener que llevar a cabo un nuevo recorte del beneficio en este caso por su filial estadounidense.

BBVA precisó el jueves que esta situación "no afecta ni al patrimonio neto tangible, ni al capital, ni a la liquidez del grupo" ni supone "ninguna salida de caja". Tampoco tiene impacto en la capacidad de reparto de dividendos, que prevé proponer para su aprobación al consejo de administración.

Entre enero y septiembre BBVA ganó 3.667 millones de euros, lo que arroja un promedio trimestral de 1.222 millones de euros o una cuantía, incluso, inferior a lo que actualmente representa en euros los 1.500 millones de dólares estimados para el ajuste del fondo de comercio, por lo que podría presentar en el último trimestre números rojos.

Como mimbres para restar en parte este impacto el banco cuenta con la posibilidad de cerrar un acuerdo de bancaseguros con, previsiblemente Allianz, que le aportaría unos ingresos de unos 700 millones de euros, según apuntan expertos en el sector, ya que calculan que los seguros de BBVA tienen un valor de unos 1.500 millones de euros. El problema es que esta operación lleva tiempo paralizada.

El beneficio del grupo hasta septiembre resultó un 15,2% inferior a los obtenidos en igual periodo del año anterior al no repetir las plusvalías de la venta del negocio en Chile cosechadas por entonces. Sin dicha ganancia extraordinaria el resultado atribuido crecería un 1,2% en lugar de caer. La unidad de Estados Unidos ganó 478 millones de euros hasta septiembre, un 11% menos que un año antes. BBVA esperaba para este año subidas de los tipos en EE UU, pero la Reserva Federal los ha recortado.

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