Nuevas posibilidades para guardar el dinero fuera de un banco tradicional

Las empresas de telecomunicación y las 'fintech', dispuestas a competir para atraer al cliente bancario

El presidente y consejero delegado de Orange, Stephane Richard, posa con un cartel de Orange Bank en el fondo.
El presidente y consejero delegado de Orange, Stephane Richard, posa con un cartel de Orange Bank en el fondo. Reuters

Aprovechando la oportunidad que representa el bajo retorno que ofrecen los depósitos, otro tipo de empresas ha empezado a competir con los bancos en un intento de captar su negocio y su clientela. Las compañías de telecomunicaciones y las startups financieras tienen sus propias ofertas para atraer el ahorro de clientes descontentos con las rentabilidades o con el funcionamiento de las entidades tradicionales.

A finales del pasado mes de noviembre, Orange eligió España como el segundo país del mundo en el que introducir Orange Bank, su banco móvil creado en Francia en 2017. En dos años, la compañía ha logrado 344.000 cuentas abiertas en el país vecino y ha concedido 122.000 créditos personales.

La oferta de Orange Bank incluye una cuenta corriente sin comisiones de mantenimiento ni compromiso de permanencia y una de ahorro de disponibilidad inmediata con una rentabilidad mensual del 1% TIN en depósitos de hasta 20.000 euros. Por otro lado, expide una tarjeta de débito Mastercard gratuita y válida en cajeros y comercios de todo el mundo, existiendo la posibilidad de retirar dinero hasta tres veces al mes sin coste para el usuario en cualquier cajero de la zona euro.

“Durante el primer trimestre de 2020 extenderemos los 25 puntos de distribución con los que hemos comenzado a la totalidad de la red exclusiva de Orange, conformada por alrededor de mil tiendas”, señalan fuentes de la compañía, que indican que la recepción inicial del producto en España ha superado las expectativas.

“Las empresas del sector de las telecomunicaciones tratan de ofrecer servicios adicionales a sus clientes, con los que mantienen un contacto directo y cercano, para ganar ingresos procedentes de otras fuentes”, apunta Jaime Fernández, responsable de innovación abierta de Finnovating.

Más allá de las telecos, otro tipo de empresa que lucha por obtener depósitos son las fintech. “Las fintech dedicadas a la gestión del ahorro venimos a poner a disposición del pequeño cliente la posibilidad de ahorrar o de invertir mejor debido a que ofrecemos una mayor variedad de oferta de productos y unos menores costes”, afirma Asier Uribeechebarria, director general de Finanbest. Según el directivo, los costes se comen la rentabilidad de los clientes de la banca tradicional y, además, sostiene que las entidades no seleccionan los mejores productos para cada persona ya que ofrecen los suyos propios. “Nosotros buscamos y seleccionamos los mejores productos del mercado y, debido a que ahorramos costes al hacer solo distribución digital, eso nos permite elevar la rentabilidad”, sentencia Uribeechebarria.

Con todo, la evolución del sector no está siendo la que se esperaba. “Las cifras son buenas; en España, un país superbancarizado, tiene sentido que las fintech crezcamos, pero está siendo un crecimiento lento, muy lento”, admite Uribeechebarria. El problema, según el ejecutivo, está en que la población no conoce las fintech. “Los ahorradores, no es que desconfíen de nosotros, es que no nos conocen. Si sales a la calle, ni el 5% de la gente sabe qué es una fintech. ¿Cómo ve un inversor conservador a las fintech? Sencillamente no las ve”, lamenta.

Por su parte, las grandes tecnológicas como Google, Amazon o Facebook también están dando pasos en dirección al sector financiero, aunque para abordarlo desde una perspectiva distinta. “Al final, si las big tech se quieren meter en algo es en los pagos; en las cuentas la regulación es más estricta y no les convence la idea porque perderían flexibilidad”, asegura Jaime Fernández. “Las big tech van a atacar por el lado de la masa de usuarios. Google tiene 2.000 millones de usuarios, cuando el banco que más tiene cuenta con aproximadamente una cuarta parte”, prosigue.

En diciembre del año pasado, el Banco de Irlanda autorizó a Google a actuar como una entidad financiera. Fuentes de la compañía puntualizan que lo solicitó con el fin de poder seguir ofreciendo sus servicios de Google Pay en Europa, ya que su antigua licencia era de Reino Unido y estaba rodeada de incertidumbre por el Brexit.

Google se define en este aspecto como un actor complementario a la banca más que como un competidor. “Creemos firmemente en asociarnos con bancos, instituciones financieras y Gobiernos de todo el mundo para poder desarrollar un sistema financiero equitativo y que satisfaga las necesidades cambiantes de una nueva generación de clientes”, detallan estas mismas fuentes de la compañía.

Normas
Entra en El País para participar