Se busca activista decidido para asumir el mando en SoftBank

La suma de sus partes vale más del doble que el grupo, por lo que hay margen para una partición

Masayoshi Son, CEO y presidente de SoftBank.
Masayoshi Son, CEO y presidente de SoftBank.

El grupo SoftBank, de Masayoshi Son, tiene un valor significativamente menor que la suma de sus partes. Para un inversor activista con mucho dinero en efectivo y estómago para la pelea podría ser el negocio de su vida.

El conglomerado, que tiene desde tecnológicas hasta operadoras de telecomunicaciones, y que vale 82.000 millones de dólares, cumple las condiciones para interesar a accionistas insistentes como Third Point Management, de Dan Loeb, o Elliott Management, de Paul Singer.

Hay mal gobierno: Son es a la vez consejero delegado y presidente y hace inversiones en empresas que funden dinero como WeWork, en parte debido a su interés por cuestiones como “sentir la fuerza”. Su rendimiento también es pobre. Las acciones de SoftBank han devuelto un -15% en los últimos seis meses, incluyendo los dividendos.

El resultado es que la empresa de Son opera con un enorme descuento respecto al valor teórico de sus activos. Posee acciones de Alibaba por valor de 136.000 millones de dólares. El valor del fabricante de chips Arm es probablemente de 22.000 millones de dólares, utilizando el precio anterior a que Son lo comprara en 2016. Las participaciones cotizadas de la unidad de telecomunicaciones japonesa epónima de SoftBank y en la operadora estadounidense Sprint tienen un valor de 19.000 millones y 43.000 millones de dólares, respectivamente.

Por último, SoftBank presume de 36.000 millones de dólares en participaciones, en su mayoría privadas, incluida su participación en el Vision Fund respaldado por Arabia Saudí. Sumándolo todo y deduciendo la deuda, el capital de SoftBank debería valer 215.000 millones de dólares: un 161% más que su valor de mercado actual.

Una partición liderada por activistas ayudaría a cerrar esa brecha. SoftBank podría comenzar entregando Arm, Sprint y la participación en Alibaba a los accionistas. Esto último podría ser, sin duda, complicado. Como comprobó Yahoo, es difícil materializar el valor de las acciones del gigante chino del comercio electrónico sin provocar una enorme factura fiscal. Aun así, las recompensas potenciales superan los costes.

El 22% que posee Son en el grupo, según la página web de la compañía, es un gran obstáculo para forzar el cambio. Las decisiones corporativas importantes en SoftBank requieren del apoyo de dos tercios de los accionistas. Si, digamos, tres cuartas partes de ellos acuden a votar, Son solo necesita el apoyo de inversores que representen el 3% de la empresa para vetar una moción. Para superar ese obstáculo, un activista tendría que adquirir una gran participación o contar con el apoyo generalizado de sus compañeros accionistas.

Sin embargo, a un líder no le faltarían aliados potenciales. Inversores como Capital Group y Tiger Global Management han criticado en privado las pérdidas y la gobernanza de Vision Fund, según el Wall Street Journal. En 2020, un activista podría aprovechar esa insatisfacción para hacer una fortuna.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías