La receta de Orange tiene pocos ingredientes secretos

Su intención de separar su unidad de torres no es original y carece de ambición

El presidente y CEO de Orange, Stephane Richard, el martes en París.
El presidente y CEO de Orange, Stephane Richard, el martes en París. AFP

El nuevo plan de Orange para afrontar un mercado doméstico deprimente suena familiar. Su exposición a Oriente Próximo y África ayuda, pero su intención de separar su unidad de torres no es original y carece de ambición.

En general, Engage2025 no es muy brillante. El CEO, Stephane Richard, espera que Francia, que en 2018 aportó el 44% de los 41.000 millones de ingresos, vea una expansión solo “ligeramente positiva” en los próximos cuatro años, lo que sugiere que la recuperación de la brutal guerra de precios será lenta. Esto, unido al deseo de mantener el dividendo mínimo en 0,70 euros, hizo que la acción perdiera el martes un 4,49%.

Es verdad que está mejor situado que algunos de sus pares franceses. El tamaño relativamente grande de su negocio en Oriente Próximo y África le da algo de crecimiento, y se espera que los ingresos suban un 5% anual hasta 2025. Pero estos mercados solo aportan el 12% de la línea superior.

El resto de ideas son menos singulares. Impulsar la ciberseguridad, la IA y el manejo de datos tiene sentido dado el advenimiento del 5G y el internet de las cosas. Pero Telefónica acaba de anunciar lo mismo, y no está claro cómo de rápido se beneficiarán las telecos de esta tendencia.

Al separar las torres de telefonía, Richard también sigue los pasos de otros, aunque no tan lejos ni tan rápido. Poner las 40.000 torres europeas en una unidad separada debería elevar la eficiencia y ayudar a los inversores a valorarlas más, dadas las altas valoraciones de las empresas de infraestructuras. Vender o sacar a Bolsa la unidad antes, como hará Vodafone, sería aún mejor. Cellnex, con 53.000 torres, vale 18.000 millones, así que las torres de Orange podrían valer 13.000 millones, más de un tercio del valor de mercado del grupo.

Hay pocas soluciones fáciles distintas. Richard podría intentar una fusión: Deutsche Telekom es uno de los socios posibles. Sin embargo, los beneficios de los matrimonios transfronterizos de telecos no están claros, y un acuerdo podría provocar la ira de Bruselas. Por ahora, el futuro de Orange no es de color de rosa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías