Cambios en la dirección

Google busca que el resto de empresas de Alphabet se orienten a la rentabilidad

Sundar Pichai asume toda la gestión y tiene como reto lograr el éxito alcanzado por Google en el resto de empresas del grupo tecnológico

Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de Google.
Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de Google.

La decisión de los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, de dar un paso atrás y dejar de tener cargos ejecutivos en Alphabet (la matriz de Google) supone uno de los más importantes cambios en el liderazgo de la multinacional estadounidense, pues por primera vez la famosa pareja de Silicon Valley no tendrá ningún rol de gestión en la empresa que fundaron hace más de dos décadas. Sin embargo, ello no supone que renuncien al poder que ostentan en la compañía, donde controlan el 51% de los derechos de voto, algo que les permitirá anular cualquier decisión que tome el nuevo máximo ejecutivo del holding y de Google, Sundar Pichai.

“Con Alphabet ya establecida y Google y las otras apuestas operando de forma efectiva como compañías independientes, es el momento natural de simplificar la estructura de gestión”, dijeron los responsables del grupo. Pero las interpretaciones sobre este cambio de dirección, que marca una nueva era en la historia de Google, no se han hecho esperar.

“El movimiento responde simplemente al interés de dos multimillonarios por ser felices dedicándose a otras cosas [se estima que Brin y Page tienen cada uno una fortuna de 50.000 millones de dólares]. En ningún caso supone ningún fracaso del modelo Alphabet, que implicaba apostar por compañías en fase alpha o muy temprana sino incluso un refuerzo de las mismas”, señala Enrique Dans, profesor de tecnología de la información del IE Business School, que resalta que esas compañías “están diseñadas para ser enormemente rentables, pero no hoy o mañana, sino cuando sean capaces de solucionar algunos aspectos de los problemas que llevaron a sus fundadores a crearlas”.

Dans resalta igualmente que la designación de Pichai como futuro CEO de Alphabet indica que los fundadores dan por buena su gestión en Google, “caracterizada por buenos resultados económicos pero por una sistemática destrucción de lo que era una de las culturas más características de Silicon Valley, centrada en las libertades individuales de los empleados, para convertirla en una empresa mucho más convencional”. Y aplicar esa misma filosofía al resto de empresas de Alphabet, dice, puede tratar de llevarlas a su segunda fase, “menos experimental y más orientada a la rentabilidad futura, mientras sus fundadores originales se dedican a disfrutar de lo ganado”.

Los fundadores del gigante tecnológico mantienen su poder al controlar el 51% de los derechos de voto

Según informa Bloomberg, algunos empleados actuales y anteriores de Google han interpretado el papel reforzado de Pichai como una señal de que un gobierno corporativo más fuerte llega a las empresas nacientes del holding, que van desde la conducción autónoma hasta el estudio de las causas de la muerte, el rediseño de las ciudades para hacerlas inteligentes o la sensorización del hogar. La citada agencia recuerda que Page y Brin han sido alabados muchas veces por sus ideas tecnológicas visionarias, pero rara vez por sus habilidades directivas, y afirma que algún ex empleado senior de Google cree que colocar a Pichai, máximo ejecutivo en Google (que contribuye con más del 99% de las ventas de Alphabet), puede poner en duda todo el propósito de Alphabet.

Las firmas que conforman las “otras apuestas” del gigante estadounidense, entre ellas Waymo (coche autónomo) y Verily (tecnología de atención médica), perdieron 3.400 millones de dólares en 2018 y casi 1.000 millones en el último trimestre. Otras empresas como Nest (dispositivos inteligentes para el hogar), Chronicle (cibereguridad) y DeepMind (inteligencia artificial) fueron parte de Alphabet pero acabaron dentro de diferentes unidades de Google.

Aunque Pichai aseguró que el anuncio “no afectará a la estructura de Alphabet o al trabajo que hacemos día a día”, Vineet Buch, socio de Firebolt Ventures, dijo a Bloomberg que, dentro de Alphabet, Google siempre ha sido el negocio clave. "Ahí está todo el dinero y los empleados, y los cambios pueden significar que las otras apuestas de la compañía tienen que empezar a funcionar realmente como un negocio y no haber dos niveles, donde Google se ejecuta como un negocio y el resto tiene horizontes de tiempo infinito para alcanzar la rentabilidad”.

Bernardo Hernández, ex director de Producto en Google, destaca que el relevo es una evolución natural que se ha visto en otras empresas. "Primero se hizo en Google y ahora en todo el grupo, Alphabet". En su opinión, Pichai es un gran ejecutivo. "Le conozco bien. Fuimos compañeros durante algunos años antes de que fuese CEO. Tiene una combinación única de buen criterio de producto, profundo conocimiento técnico y muchas inteligencia emocional. Su  mejor contribución estos años ha sido probablemente armonizar la cultura de Google para hacerla más inclusiva".

Hernández señala que Pichai ha transformado Google de ser una empresa con un solo producto de más de 1.000 millones de usuarios a otra con nueve productos con más de 1.000 millones de usuarios. “El desafio ahora es hacer lo mismo en Alphabet con los coches autónomos, Nest, DeepMind, el capital riesgo o Fiber, entre otros”.

Los grandes retos que afronta Pichai

Escrutinio político y regulatorio. El alejamiento de los cofundadores de Google de la gestión diaria de la compañía, hará que Sundar Pichai deba hacer frente a una mayor presión sobre la multinacional, sometida al escrutinio político y regulatorio (como otros gigantes tecnológicos) por su posición dominante en algunos mercados y por cómo gestiona los contenidos y privacidad en sus plataformas. Y todo mientras deberá cuidar que crezca el negocio tradicional de Google y alcancen el éxito otros negocios de Alphabet como el de coches autónomos o el de drones para reparto (Wing).

Empleados descontentos. Pichai, que se unió a Google en 2004, ya era la imagen pública de la firma desde hace tiempo. Ahora deberá responder al descontento de muchos empleados por los cambios en la cultura de transparencia de la compañía, por el trato dado a los presuntos acosadores sexuales y sus negocios con el Pentágono.

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