La compra de Saint Gobain en EE UU tiene poco margen de error

Tres años es bastante espera para un rendimiento que solo está algo por encima del coste de capital de la francesa

Sede de Saint-Gobain en La Defense, distrito de Courbevoie, a las afueras de París.
Sede de Saint-Gobain en La Defense, distrito de Courbevoie, a las afueras de París.

Pierre-André de Chalendar va a pagar un precio muy alto para reducir su dependencia de Europa. El jefe de Saint Gobain ha acordado comprar el fabricante de yeso de EE UU Continental por 1.400 millones de dólares en efectivo. Los inversores tendrán que esperar para obtener un rendimiento aceptable. Ha sido una sorpresa para ellos, ya que acaba de terminar un plan de reestructuración de 3.000 millones de euros destinado a adelgazar la vasta empresa. Y con una deuda neta de 2,6 veces el ebitda al final del primer semestre, no tiene mucho margen para las fusiones en efectivo, aunque esta se financiará vendiendo activos.

El acuerdo tiene sentido estratégico. Incluso después de las últimas ventas, De Chalendar sigue teniendo demasiada dependencia de Francia y de Europa occidental –cuyo crecimiento es lento–, que en conjunto suponen dos tercios de las ventas, frente a solo el 13% de EE UU. Y aunque se prevea que el crecimiento económico de EE UU se moderará el próximo año, la región sigue pareciendo atractiva en comparación con el estable viejo mundo: las ventas de Saint Gobain en América en lo que va de año han crecido un 8,5% interanual, el doble que en Europa, por la pujante demanda de vivienda.

Lo dicho hasta ahora tiene sentido, pero desde el punto de vista financiero, el acuerdo parece complicado. De Chalendar pagará casi 11 veces el ebitda previsto de Continental, casi el doble del múltiplo al que cotiza su compañía, según UBS. Espera obtener a partir del tercer año ahorros anuales de 50 millones de dólares, equivalentes a casi el 10% de las ventas previstas del grupo de Virginia para este año. Si se suman al beneficio operativo previsto de Continental para 2022, el rendimiento del capital invertido es del 8,9%, con un tipo impositivo del 23%. Tres años es bastante espera para un rendimiento que solo está algo por encima del coste de capital de Saint Gobain –en torno al 8%–. La acción cayó ayer un 3,5%, lo que sugiere falta de entusiasmo. De Chalendar tiene poco margen de error para ganarse a los inversores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías