LVMH tendrá que pulir mucho su compra de Tiffany

Deberá modificar el acuerdo para que tenga sentido para sus accionistas

LVMH va a necesitar algo más que el encanto hollywoodiense para sacar partido a su oferta de 15.000 millones de dólares por Tiffany & Co. Los inversores de la joyería alabada por Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes esperan una oferta más alta después de que el conglomerado de lujo de Bernard Arnault presentase una propuesta de 120 dólares por acción. Pero habrá que pulir mucho el acuerdo para que tenga sentido para los accionistas de la empresa francesa.

El propietario de Bulgari y Christian Dior, valorado en 220.000 millones de dólares, es probablemente el pretendiente más rico del universo de la ostentación. Pero para justificar una oferta por Tiffany en términos económicos, LVMH tendrá que conseguir una rentabilidad de su inversión que supere el coste del capital del grupo estadounidense, que según cálculos de Morningstar es del 8,6%.

Un cálculo de Breakingviews muestra la magnitud del reto. Se prevé que los ingresos del vendedor de joyas de las emblemáticas cajitas azules aumenten menos de un 1% en el actual ejercicio fiscal, según cálculos recogidos por Refinitiv, y que menos del 18% de eso se convierta en beneficios de explotación. Para justificar su oferta, LVMH tendrá que incrementar el crecimiento de los ingresos de Tiffany hasta un 9% anual durante los próximos cinco años y ampliar su margen de explotación hasta el 24%. Un cambio tan radical superaría los propios resultados de LVMH, impresionantes de por sí. Los ingresos totales de la empresa de Arnault crecerán un 8% al año hasta 2023, según indican los cálculos de Refinitiv, mientras que está previsto que su margen de explotación sea del 21% este año.

Las acciones de Tiffany cotizaban cerca de los 127 dólares el lunes, lo que da a entender que los inversores esperan una oferta más alta. Pero si se eleva el precio hasta, digamos, los 130 dólares por acción, LVMH se enfrentaría a un mayor reto si cabe. El crecimiento de los ingresos de Tiffany tendría que dispararse hasta el 11% anual para que sus nuevos propietarios consigan una rentabilidad positiva.

Naturalmente, al igual que en sus anteriores compras de marcas emblemáticas, LVMH mira mucho más allá de los próximos cinco años. Sus accionistas aceptarían probablemente que la reestructuración de Tiffany – que se fundó en 1837 – requiere una inversión inicial considerable, que permita obtener una rentabilidad en el futuro. El éxito de la transformación radical que llevó a cabo LVMH en Bulgari, empresa que adquirió hace ocho años, da algo de tranquilidad.

Puede que el consejero delegado de Tiffany, Alessandro Bogliolo, espere que una guerra de ofertas eleve el precio de las acciones hasta acercarse al récord de casi 140 dólares que alcanzó el año anterior. Pero cualquier otro comprador sufrirá las mismas limitaciones económicas. Habrá que sudar mucho para sacar brillo a las joyas de Tiffany.