Una operación con lógica empresarial y riesgos para la competencia

La compra de Air Europa coloca a IAG en una posición de dominio que deberá ser analizada con detalle

El grupo de aerolíneas IAG, al que pertenece Iberia, anunció ayer un acuerdo para la compra de Air Europa por 1.000 millones de euros. La operación, financiada con deuda, eleva un 50% el tamaño de Iberia por ingresos y un 10% el del grupo IAG, que ha demostrado su capacidad para integrar aerolíneas diferentes bajo su paraguas.

El sentido empresarial de la operación es múltiple y evidente. IAG se convertirá en claro líder en la batalla por el tráfico entre Europa y Latinoamérica, al pasar del 19% actual, nivel similar al que tiene Air France-KLM, a un 26%, con el que sería líder destacado. Esa posición de fortaleza y la coordinación con Iberia permitirían reforzar Madrid como hub que compita con los principales aeropuertos de Ámsterdam, Fráncfort, Londres y París, optimizando el uso de la T4 y facilitando el crecimiento de Barajas. El precio es atractivo para el vendedor y permite a IAG rentabilizar la adquisición mediante sinergias de ingresos y costes. La conectividad es clave para España dada la importancia del sector turístico para nuestra economía y Aena dispone de instalaciones que dejan margen para ese crecimiento. Por último, tener al presidente de Iberia, Luis Gallego, al frente de la operación es un plus a favor de la misma tras el éxito del ejecutivo en su gestión de la compañía de bandera española.

Frente a esas bondades empresariales, surgen algunas dudas relevantes en materia de competencia. Es verdad que Ryanair es la primera aerolínea por número de pasajeros en los aeropuertos españoles, pero el conjunto de compañías integradas bajo el paraguas de IAG tiene un liderazgo indiscutible. Ese liderazgo se convierte en una fuerte posición de dominio cuando lo que se analizan son los vuelos nacionales. En ellos, la cuota de mercado conjunta de las tres aerolíneas actuales de IAG (Iberia, Iberia Express y Vueling) más su asociada Air Nostrum y la pretendida Air Europa supera el 72%, con datos de los nueve primeros meses de este año. En decenas de rutas nacionales y en un buen número de aeropuertos, IAG pasaría a tener una posición de monopolio con la integración de Air Europa. Es cierto que hay rutas donde el avión compite también con el tren de alta velocidad y otros medios de transporte, pero en otras eso no ocurre. En todo caso, la posición de dominio es tan marcada que las autoridades tendrán que analizar con detalle los posibles efectos en la competencia y, por tanto, en los consumidores. Cabe esperar que Iberia haga concesiones y alcance compromisos para atenuar ese impacto y lograr que la operación se autorice.