Política

Macri y Fernández se disputan la presidencia de Argentina en plena crisis económica

El peronismo llega como claro favorito para volver a gobernar el país

Una mujer pasea junto a carteles electorales de Mauricio Macri y Alberto Fernández, candidatos a presidir Argentina.
Una mujer pasea junto a carteles electorales de Mauricio Macri y Alberto Fernández, candidatos a presidir Argentina.

Un total de 33,8 millones de argentinos están llamados este domingo a las urnas para elegir a los próximos presidente y vicepresidente para el periodo 2019-2023, con el actual mandatario, Mauricio Macri, y el peronista Alberto Fernández como principales candidatos. Los argentinos, castigados por la crisis económica, se dirigen a las urnas, después de un año de dramática carrera electoral que ha estado castigando al presidente conservador Macri.

La elección de Argentina podría tener implicaciones de largo alcance, pues es uno de los principales exportadores de grano del mundo, está agitando el mundo de la energía con su enorme campo petrolífero de Vaca Muerta y está a punto de reestructurar con los acreedores su deuda de más de 100.000 millones de dólares.

Las miradas ya están focalizadas en lo que sucederá a partir del lunes. El contundente triunfo en las primarias de agosto de la fórmula peronista de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner ante la candidatura liberal del actual mandatario, Mauricio Macri, sumado a que todas las encuestas vuelven a dar una cómoda victoria peronista, auguran un regreso de “los Fernández” al poder. Una vuelta -el peronismo viene de gobernar entre 2003 y 2015- que genera incertidumbre e incluso miedo en algunos sectores del mercado.

“Los mercados ya se estuvieron anticipando estos últimos días. Hubo mucha compra de dólares y cayeron las reservas de divisas del Banco Central”, asegura el economista y catedrático Iván Carrino. Y agrega que “los mercados quieren asegurarse y salir de activos argentinos, hay una dolarización de carteras evidente que podría profundizarse con una victoria de Fernández”.

La economista y magíster en cooperación internacional Eugenia Arioua considera que “el lunes no habrá una gran reacción en el mercado”, a diferencia de lo que sí sucedió el lunes posterior a las primarias -en el que la Bolsa de Buenos Aires se desplomó un 38% y el peso cayó un 18%- porque “el mercado ya descuenta un triunfo de Fernández”.

Arioua, no obstante, alerta de que, si gana Fernández y grandes agentes económicos embisten contra el peso, el Gobierno de Macri no intervenga para frenar la devaluación de la divisa argentina, si bien en las primarias acabó haciéndolo para calmar la situación.

El candidato que resulte elegido se enfrentará con una situación económica compleja, con una inflación en los últimos doce meses del 53,5% y un PIB a la baja -caerá un 3,1% en 2019, según el pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI)-. El político vencedor en los comicios, además, deberá volver a negociar el rescate y el plan de pagos con el FMI, que el mes pasado suspendió un desembolso ya pautado por 5.400 millones de dólares por la “extremadamente compleja situación económica de Argentina”, en palabras del director-gerente interino, David Lipton.

Turbulenta transición

El mandato del próximo Gobierno comenzará el 10 de diciembre de este año. Las seis semanas de transición, si el vencedor es Fernández, podrían ser engorrosas, según ambos economistas. Arioua afirma que "el Gobierno de Macri quedará con poca autoridad y legitimidad para tomar medidas, sobre todo si tiene que hacer frente a una escalada del dólar o a una inestabilidad financiera".

Carrino, por su parte, puntualiza en Fernández: "En el caso de que triunfe, será el único que tiene la llave de la calma financiera". "Para que la transición no sea difícil, Fernández debería anunciar su equipo económico, su plan de Gobierno y una serie de medidas pragmáticas en las que anuncie que no va a romper negociaciones con el FMI y que si hay negociación con los acreedores va a ser de la manera más amigable posible", dice Carrino, aunque duda de que esa vaya a ser su actitud porque no le sería del todo rentable en términos políticos.

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