Operaciones

TSK se abre a una fusión de su filial de renovables que valora en 400 millones

El grupo sondea una integración de Esersa en lugar de sacarla a Bolsa; la compañía está en negociaciones con una empresa que ya cotiza

Parque de energía renovable de TSK en Kuwait.
Parque de energía renovable de TSK en Kuwait.

El grupo asturiano TSK, uno de los líderes mundiales en ingeniería, adquisición y construcción (EPC, por sus siglas en inglés) quiere exprimir al máximo sus negocios de energías renovables. La empresa no solo participa en el diseño y la construcción de plantas de generación, sino que su gran tesoro es Esersa. Esta es su filial dedicada a desarrollar e invertir en energías limpias, especialmente en la fotovoltaica; su valor se sitúa entre los 300 y los 400 millones de euros, según fuentes financieras.

El plan inicial era realizar una OPV en abril de 2020, pero la empresa que pilota como consejero delegado Joaquín García, tiene más opciones en el tapete. Entre ellas, una fusión.

Así, TSK baraja ahora otras alternativas. La primera es que la empresa con la que se integre no cotice, de tal manera que Esersa dispararía su tamaño con la operación, para realizar después la salida a Bolsa. La segunda opción es que llegue a un acuerdo con un fondo especializado en energías renovables que compre una parte de Esersa. Y la tercera, que salga a Bolsa mediante una fusión con una compañía ya cotizada. Fuentes de la banca de inversión señalan que esta última es una posibilidad todavía en proceso de análisis.

Las tres compañías del sector en la Bolsa española son Solaria, que se dispara un 73,3% en 2019 y vale 858 millones; Audax, que sube un 27,4% y su capitalización asciende a 721 millones; y Solarpack. Esta última salió a Bolsa en diciembre de 2018, sube un 38% desde entonces y vale 379 millones.

Esersa (Estudios y Energías Renovables) se creó en 1989, a cierre de 2018 tenía 50 megavatios solares en operación, 300 en construcción y una cartera en desarrollo de más de 3.000 en energía fotovoltaica y eólica. Según consta en las cuentas de 2018 depositadas en Insigh View, TSK vendió además 300 megavatios fotovoltaicos en México.

La cartera de proyectos, uno de los grandes activos de Esersa, es muy apreciada por las petroleras de toda la vida. Así, Repsol pujó por X-Elio, de los KKR y los Riberas, y British Petroleum (BP) está interesada en Zero-E, de ACS, como publicó CincoDías el pasado viernes 18 de octubre.

Esersa cuenta en su haber con capacidad tecnológica propia y un historial de construcción de más de 10.000 megavatios en diferentes tecnologías: eólica, solar fotovoltaica, termosolar, biomasa e hidráulica. Una de las grandes diferencias de Esersa frente a otras compañías del sector está en sus proyectos de almacenamiento como complemento a la energía fotovoltaica. Para ello, se ha aliado con la firma británica Highview Power, experta en tecnologías de este tipo.

La banca de inversión se ha acercado con distintas propuestas a TSK, que facturó 1.107 millones de euros el año pasado, un 15% más que en 2017, y que disparó su beneficio neto un 53%, hasta los 23 millones. Con varios pretendientes, aún no se ha producido la contratación de los asesores que pilotarán la operación.

Una actividad de 30 años en más de 50 países

La compañía de energías renovables, al igual que su matriz, tiene una fuerte actividad internacional. El 97% de la facturación de TSK en 2018 se efectuó en el extranjero. Esersa, por su parte, ha ejecutado proyectos en más de 50 países a lo largo de todo el mundo desde su creación hace más de 30 años. Su facturación en 2018 se situó en 2,4 millones de euros, con un beneficio neto de 0,9 millones, debido a que sus únicos ingresos fueron los provenientes de la venta de energía eléctrica en España, según consta en sus cuentas anuales del año pasado. La compañía es propiedad al 100% de TSK, después de que el grupo asturiano –accionista de Duro Felguera con un 3,1% y de Sniace con un 29,9%– comprara en 2015 un paquete minoritario de acciones a otros socios.

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