Encuesta gestores

El 67% de los inversores ve poco probable una recesión en 2020

Aumenta el apetito por el riesgo en la recta final del año

Operador de la Bolsa de Nueva York
Operador de la Bolsa de Nueva York AFP

“Los inversores siguen siendo bajistas, pero estamos viendo señales de brotes verdes”, asegura Michael Harnett, jefe de estrategias de inversiones de Bank of America Merrill Lynch. La encuesta de gestores del mes de octubre recoge que la preocupación por la recesión sigue pasando factura al apetito por el riesgo de los inversores. El 31% de los encuestados espera una recesión el próximo año, frente al 67% que lo ve como poco probable. A pesar de ser mayoría los inversores que no esperan una recesión solo el 18% de los participantes prevé un alza de los tipos el próximo ejercicio. Este dato contrasta con la realidad que se vivía en septiembre de 2018 cuando el 87% de los gestores daba por descontado unas tasas más elevadas a corto plazo.

En 12 meses la política monetaria de los principales bancos centrales, la Reserva Federal y el BCE, ha dado un giro de 180 grados. La debilidad macroeconómica y la incertidumbre que existe en relación a la guerra comercial y el Brexit han llevado a los responsables de la política monetaria a una mayor flexibilización. En los últimos tres meses la Fed ha bajado dos veces el precio del dinero, mientras Mario Draghi ha recortado la facilidad de depósito y ha anunciado que a partir de noviembre volverá a comprar deuda por importe de 20.000 millones al mes.

Con la vista puesta en la próxima década, el 30% de los inversores creen que las Bolsas emergentes ofrecerán los mejores resultados, frente al 22% que sigue apostando por EE UU, el 17% se decanta por China y solo 15% cree que Europa encabezará el ranking.

La temporada de resultados da esta semana el pistoletazo de salida. Las expectativas de beneficio por acción a nivel mundial continúan siendo pesimistas con el 35% de los gestores esperan que los beneficios se deterioren el próximo año. Asimismo, en 43% de los inversores prefieren que las compañías redoblen los esfuerzos por sanear el balance, mientras el 39% cree que la mejor forma de gastar el dinero es a través de inversiones de capital y solo el 14% considera que el reparto del beneficio entre los accionistas es la mejor solución.

En cuanto a los riesgos, la guerra comercial es la principal preocupación (40% de los gestores). A pesar de que este conflicto está generando muchos quebraderos de cabeza, el 43% de los participantes cree que las tensiones comerciales entre China y EE UU es la nueva realidad con la que hay que aprender a convivir pues su solución parece lejana. El viernes ambas potencias firmaron una tregua, que si bien fue recibida con los brazos abiertos por el mercado, días después la desconfianza volvió a apoderarse los inversores. Muchos analistas señalan que el acuerdo no implica que se reviertan las tarifas, sino que se posponen, algo que ya ha vivido el mercado. Este escepticismo contrasta con el optimismo de algunos gestores pues el 36% espera que se alcance una solución definitiva a antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. No obstante, si finalmente se alcanzar un pacto definitivo que relaje las tensiones, tres cuartas parte de los inversores creen que el final de la guerra comercial sería el catalizador más alcista para las acciones en los próximos seis meses.

Junto a la guerra comercial, la ineficacia de la política monetaria y la burbuja en el mercado de bonos son las otras dos grandes preocupaciones.

En un escenario marcado por las dudas económicas y los conflictos geopolíticos, la asignación de activos no es una tarea sencilla. La liquidez sube al 5% desde el 4,7% del mes pasado, por encima de la media de los últimos 10 años (4,6%) pero inferior 5,7% que marcó en junio.

El apetito por el riesgo aumenta y la exposición a la renta variable sube un 5% hasta alcanzar una sobreponderación del 1%, un dato bajo pero positivo. Por regiones, la exposición a la Bolsa de EE UU baja un 2%, pero continúa siendo la región preferida con una sobreponderación del 15%. Los inversores han rotado sus carteras hacia valores de corte defensivo como los vinculados a la salud o el consumo discrecional. En lo que respecta a las firmas cíclicas las de materiales y los bancos son sus opciones preferidas.

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