Los inversores, la Bolsa y los unicornios

Solo en Silicon Valley hay actualmente unos 90 unicornios, start-ups privadas valoradas en más de 1.000 millones de dólares

E n su obra Breve historia de la euforia financiera, publicada en 1990, John Kenneth Galbraith demuestra que, generación tras generación, los hombres tienen muy pocos límites para la creatividad financiera cuando se trata de hacerse ricos. El profesor de Harvard nos recuerda también que el enriquecimiento rápido ligado a una burbuja de activos, de los tulipanes al bitcoin, siempre tiene como consecuencia alterar el juicio de los que se benefician de ellos. Generación tras generación, no aprendemos de los errores del pasado. Un análisis que sigue vigente y que debería invitar a la reflexión casi 20 años después de la burbuja de las TMT (tecnología, medios y telecomunicaciones).

Si hemos de creer lo que dice The Economist en su edición de abril de 2019, la luna de miel entre los inversores y los unicornios se habría acabado. Solo en Silicon Valley hay actualmente unos 90 unicornios, start-ups privadas valoradas en más de 1.000 millones de dólares. China tiene probablemente otras tantas y Europa algunas. Durante años, estas empresas se han capitalizado gracias a fondos de capital riesgo, con valoraciones cada vez más altas, al creer que repetirían el éxito de Alibaba, Facebook o Google.

Algunas han aprovechado la complacencia de los mercados para lanzarse en bolsa. Otras, como Airbnb, mantienen sus planes de salida a Bolsa, pero, pese a estar bien engrasado, el proceso parece descarrilado ahora debido a un gran grano de arena: las valoraciones utilizadas para las últimas recaudaciones de fondos son ahora muy superiores a las valoraciones posibles en bolsa. Un ejemplo lo tenemos en WeWork, gigante estadounidense del coworking, que pretendía recaudar 4.000 millones de dólares para refinanciarse y que acaba de aplazar su salida a bolsa a 2020. La valoración posible, de 10.000 millones de dólares, está muy lejos de la utilizada en su última recaudación de fondos (47.000 millones). Su presidente-director General acaba de ser despedido por Softbank, que ha invertido 4.500 millones en la empresa. Antes, Snap, Lyft y Slack vivieron lanzamientos en bolsa difíciles de gestionar, ya que el último valor privado era elevado con respecto al que los mercados estaban dispuestos a pagar.

Algunos activos pueden tener buenas valoraciones tanto en capital riesgo como en los mercados bursátiles... Tanto si es privada como si cotiza en bolsa, el precio de una acción no puede alejarse mucho del valor. Estoy convencido de que el conocimiento profundo de las empresas y la calidad del análisis financiero se impondrán siempre a los efectos de la moda.

 Olivier de Berranger es Director de Gestión de Activos de La Financière de l’Echiquier