El entrenador interino de HSBC pasa la primera prueba de su entrevista

La propuesta de Noel Quinn de despedir a 10.000 empleados marca distancias con su predecesor

Noel Quinn, CEO interino de HSBC.
Noel Quinn, CEO interino de HSBC.

En el fútbol, los entrenadores interinos son típicamente buenos tipos nombrados para levantar la moral de un equipo que está fallando antes de pasar a una opción más seria. Noel Quinn está adoptando un enfoque diferente en HSBC, con planes de recortar hasta 10.000 puestos de trabajo en el prestamista de 150.000 millones de dólares solo unos meses después de asumir el cargo de consejero delegado interino. Sin embargo, solo ha pasado la primera etapa de la entrevista de trabajo en curso para el papel permanente.

Los recortes, según informó el domingo el Financial Times, podrían centrarse en Europa y se sumarían a los despidos de más de 4.000 personas anunciados anteriormente. Un movimiento tan decisivo, solo dos meses después de que Quinn tomara el relevo de John Flint, ayudaría a marcar un alejamiento del antiguo banco comercial respecto a su predecesor, que tenía la reputación de eludir las decisiones importantes.

También podría impulsar los patéticos beneficios de HSBC en Europa; registró en la región una pérdida de 815 millones de dólares antes de impuestos el año pasado. Sus gastos de explotación representaron más de la mitad del total del banco, pero la zona solo generó un tercio de los ingresos netos de explotación del grupo.

Supongamos que Quinn despide a los 10.000 empleados propuestos y utilicemos la remuneración media del banco, de 71.000 dólares por empleado en 2018. Podría ahorrar 714 millones de dólares al año. Utilizando las cifras de 2018, y suponiendo que los ahorros llegaran al resultado total, la rentabilidad sobre el capital tangible del grupo se habría elevado del 8,6% al 9,1%.

Pero eso solo sería una pequeña victoria. Después de los recortes anunciados anteriormente y de los 10.000 despidos adicionales, HSBC contará con alrededor de 224.000 empleados, quienes generarán 15.000 millones de dólares de ingresos netos este año, usando datos de Refinitv. Eso equivale a unos 67.000 dólares de ingresos por empleado. La métrica equivalente para, digamos, Citigroup, es de 86.000 dólares.

En cualquier caso, el otro rompecabezas estratégico de Quinn quedaría sin resolver. Las operaciones de HSBC en Estados Unidos generaron una rentabilidad sobre el capital tangible del 2,5% en el primer semestre de 2019, lo que representa una disminución con respecto al 2,7% registrado en todo el año 2018. Su objetivo del 6% para 2020 parece poco probable, pero Quinn no puede salir de Estados Unidos y aún así afirmar que dirige un verdadero banco de comercio mundial. Del mismo modo, los intentos de obtener un rendimiento de sus 133.000 millones de dólares de activos ponderados en función del riesgo han fracasado repetidamente. Para perder definitivamente su apodo de interino tendrá que encontrar una solución innovadora.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías