La bajada pendiente del IVA

Tras las elecciones deben recortarse los tipos a los sectores que más han sufrido las subidas

La bajada pendiente del IVA

Estamos en precampaña electoral y los partidos vuelven a mostrarnos sus promesas que ya conocemos desde las pasadas elecciones de abril. Algunos programas económicos llevan propuestas irrealizables después de que la Comisión Europea advirtiera a España de la necesidad de mejorar las cuentas públicas y la importancia de la creación de un colchón fiscal con el que amortiguar el impacto de la próxima crisis, que, aunque todavía no está aquí, antes o después se producirá. En esta tesitura, si tuviera lugar una bajada de impuestos no podría ser generalizada, y debería solucionar problemas puntuales de algunos sectores que sean los que más han sufrido con las subidas impositivas de la última década.

El Gobierno de Mariano Rajoy llevó a cabo un polémico conjunto de medidas de disminución del gasto público y de aumento de los ingresos. A pesar de los recortes, el déficit en su primer año en el poder fue del 10,5% del PIB. Desde entonces, la recuperación de la economía española ha permitido que el déficit público disminuya de manera progresiva, y el año pasado se quedó en el 2,5%.

De este modo, el pasado abril España abandonó el Procedimiento de Déficit Excesivo. Este procedimiento exige a los países que presenten un plan con las medidas y las políticas correctoras que aplicarán para sanear las cuentas públicas, y permite imponer sanciones a aquellos que no cumplan sus compromisos. Mientras los países están bajo supervisión, se necesita justificar la toma de decisiones políticas que afecten a la estabilidad presupuestaria. La caída del déficit público permite abrir el debate sobre la vuelta atrás en algunas de las medidas que se tomaron hace siete años.

El 1 de septiembre de 2012 los tipos del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) subieron del 18% al 21% en el caso general y del 8% al 10% para los productos que por sus características tienen el tipo reducido. Esta subida impositiva afectó al poder adquisitivo de los consumidores y sin duda contribuyó a retrasar la recuperación de la actividad económica, pero la peor parte se la llevaron algunos sectores que pasaron del tipo reducido del 8% al nuevo tipo general del 21%.

Entre estos sectores más afectados por la subida de impuestos se incluye la actividad cuya protesta más se recuerda por ser una de las actividades más expuestas a la atención mediática: el cine. De súbito la producción, la exhibición y la distribución de vídeo, cine y televisión se hizo más cara para los espectadores. También las artes escénicas tuvieron que lidiar con un IVA mucho mayor, produciéndose actos de rebeldía como la venta de zanahorias con el IVA superreducido del 4%, y con cada zanahoria el regalo de una entrada de teatro.

Además de las actividades culturales, está subida del IVA afectó a actividades tan dispares como material escolar y de oficina, clubs deportivos y gimnasios, clínicas veterinarias, peluquerías y empresas funerarias. Todas las empresas de esta lista tuvieron que decidir si de la noche a la mañana incrementaban los precios que cobraban a sus clientes el 13% más o si parte de la subida de los impuestos saldría de sus bolsillos.

En el caso del sector veterinario, en un estudio de profesores de la Universidad de Girona se puso de manifiesto cómo tras la entrada en vigor de la subida del IVA los salarios cayeron a un ritmo de 2.100 euros anuales, aumentó el porcentaje de trabajadores eventuales, bajó la productividad y además bajó la recaudación de la Seguridad Social en el sector.

En el resto de los sectores afectados no hay estudios tan exhaustivos, pero una subida tan elevada de los impuestos ha afectado a los ingresos de las empresas. Analizando las cuentas anuales de miles de empresas, hemos comprobado como la subida del IVA hizo disminuir la facturación en prácticamente todas las actividades afectadas por la reforma, y en algunas de ellas de forma muy elevada.

Ciudadanos hizo al PP comprometerse a bajar el tipo del IVA a las empresas del mundo de la cultura y en verano de 2017 se produjo una medida parcial que solo afectó a espectáculos en directo. A comienzos de 2019 esta medida que favorecía a intérpretes, artistas, directores y técnicos se extendió a los productores, lo que benefició sobre todo al mundo del cine.

Sin embargo, todavía quedan sectores que pasaron hace ya siete años a tener el tipo de IVA general y que, como los datos demuestran, han sufrido incluso más que el mundo de la cultura. En parte tuvieron que asumir el coste de la subida de impuestos, bajando el precio antes de impuestos. Los compradores, aún y todo, tras el tan importante aumento del IVA acabaron pagando más.

Ya se han hecho esfuerzos para revertir la situación iniciada en 2012. Por ejemplo, las artes escénicas y la exhibición cinematográfica ya volvieron a ser gravadas con el IVA reducido desde 2017 y en los presupuestos para este año se recogía la bajada del IVA para el sector veterinario. Sin embargo, al no ser aprobada la medida no tuvo efecto.

Ahora toca esperar a que los resultados de las próximas elecciones de noviembre sirvan para que algo tan básico como ir a la peluquería, llevar nuestra mascota al veterinario o ir al gimnasio vuelva a tener el tipo reducido. De ese modo a los consumidores nos costarán menos estas actividades cotidianas y los autónomos y empresas de esos sectores podrán mejorar su situación.

Begoña Barruso, Cristina Mingorance y Juan Luis Santos son profesores de la Universidad CEU San Pablo