Negociar hipotecas en un horizonte dilatado de tipos de interés planos

Nada es eterno, así debe prepararse el terreno para poder modificar condiciones o amortizar sin coste

El mercado hipotecario ha experimentado una profunda transformación en los últimos años por circunstancias tales como la pérdida de capacidad de repago de los particulares por la crisis, las malas prácticas bancarias que han corregido los tribunales con elevado coste para las entidades, y la extensión sine die de los tipos de interés planos. Pero en la práctica sigue sirviendo a la necesidad en un país tan bancarizado como España y con tanto arraigo de la propiedad inmobiliaria: proporcionar financiación a la ciudadanía para la adquisición de vivienda y sostener las cuentas de la industria financiera.

La corrección de los abusos del sector financiero, aflorados fundamentalmente por la espiral bajista del coste de financiación que chocó con las generalizadas cláusulas suelo, se ha plasmado en una nueva regulación hipotecaria que clarifica las condiciones de los contratos, que refuerza la seguridad y la transparencia, y que exige responsabilidad tanto a la industria como a los particulares, así como a los intermediarios y fedatarios públicos, garantes últimos del conocimiento de lo que cada cual firma. Ahora la negociación de una hipoteca será más prolongada, poniendo la lupa en cada una de las condiciones pactadas y en su redacción, así como en las posibles consecuencias si mutan las circunstancias, y no habrá resquicio alguno para la duda acerca de quién paga cada uno de los conceptos administrativos o fiscales que genera un contrato bancario con garantía real.

Pero a la postre, la industria bancaria y su clientela buscarán su particular comodidad para los años venideros en el momento de ratificar cada hipoteca, porque para la banca supone la parte del león de su negocio, y para los particulares, mayoritariamente, el mayor compromiso financiero para cubrir la que será la mayor inversión de su vida. La banca buscará, o al menos por ahí va su renovada estrategia comercial, la contratación de hipotecas a tipo fijo para disponer de ingresos ciertos anualmente en un entorno de tipos muy bajos para una temporada muy larga (hasta ocho años estima la propia patronal). Pero los particulares deben tener en cuenta tal situación, además de hacer un detallado plan de proyección de su porvenir laboral y financiero, del que al final dependerá la capacidad de honrar su deuda.

Las condiciones actuales son de estabilidad y planitud nominal de los tipos; pero nada es eterno, y debe prepararse el terreno para poder modificar condiciones o amortizar sin coste por si las circunstancias de mercado, o las laborales y financieras de cada cual, cambian.