Pertinaz sequía de salidas a Bolsa, a la espera de que se despeje el horizonte

Unas perspectivas de crecimiento sólidas y una potencial tranquilidad en el mercado serían los mejores factores para incentivarlas

La sequía de salidas a Bolsa está en España a niveles de los años 2012 y 2013, cuando el frenazo en plena crisis de deuda de las economías periféricas. Solo el goteo continuo del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) ha mantenido el primer semestre la llama encendida para los inversores, y eso gracias a las socimis (12 de las 14 salidas al MAB en 2019 lo son). Varios factores influyen en esta pertinaz sequía. Ninguno es nuevo, pero entre ellos destaca la creciente incertidumbre sobre el crecimiento económico global, que no deja de recibir señales cada vez más claras de enfriamiento. La guerra comercial, ahora en un esperanzador momento de tregua tras la aproximación de Washington y China coincidente con la suavización de la postura de Donald Trump en el marco del G7 de Biarritz, y la incógnita acrecentada del Brexit son las otras dos patas del trípode que más inquieta a los mercados y dificulta la llegada de nuevos actores al parqué.

Y no es un caso local. En el mercado global han ­llegado a Bolsa 507 empresas en el primer semestre, un 28% ­menos que en el mismo periodo de 2018 (-44% en Europa). El marco de incertidumbre, una losa sobre la confianza, juega contra la venta de nuevos proyectos a los inversores. Pero hay otro elemento clave en este proceso: el dinero barato resultante de la política monetaria de los bancos centrales. Un dinero casi sin coste hace que el salto al parqué como vía de financiación para el crecimiento y la inversión pueda esperar. Un mercado de deuda a interés casi cero es el mejor desincentivo y empresas que se presumían ya casi en el parqué han decidido retrasar sus salidas.

En España se suma otro factor negativo como es la falta de estabilidad política y las dudas sobre la formación de un nuevo Gobierno que pueda legislar con suficiencia parlamentaria. Los inversores ven con preocupación la indefinición de la política fiscal, una inseguridad que es lo último que desean. Con todo, la llegada de unicornios a Bolsa en EE UU –esas startups que superan los 1.000 millones de dólares de valoración– o éxitos como el protagonizado en Wall Street por Beyond Meat, la firma de hamburguesas veganas, confirman que una buena propuesta de gestión, de producto y de mercado siempre puede ser atractiva para el inversor. En este sentido, casi una decena de compañías de diversos sectores están en lista de espera en España para, en su momento, dar el salto al parqué. Si se materializan los esperados nuevos estímulos monetarios en una mejora económica se podría impulsar a algunas compañías a salir a cotizar en los próximos meses. En todo caso, unas perspectivas de crecimiento sólidas y una potencial tranquilidad en el mercado serían los mejores factores para incentivar a las empresas a entrar en Bolsa, siempre que se le añada una mayor estabilidad política.

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