El mayor sindicato de Europa gana la primera batalla a YouTube en Alemania

Google se sentará a negociar con IG Metall sobre las condiciones de los ‘youtubers’

IG Metall

En la sede del histórico sindicato alemán IG Metall en Hamburgo esperaban impacientes el pasado viernes, 23 de agosto, una respuesta de los responsables de YouTube a su petición para sentarse a negociar sobre las relaciones laborales de esta empresa con sus 'creadores', comúnmente conocidos como youtubers.

Este sindicato, que es el más grande de Europa con más de 2,3 millones de afiliados, decidió recientemente dar su apoyo a una pequeña asociación de productores de vídeos independientes que publicitaban sus trabajos en YouTube –perteneciente a la multinacional Alphabet, que también es propietaria de Google–. Esta asociación de youtubers independientes se llama YouTube Union (Sindicato de YouTube) y ha sido creada por Jörg Sprave, un alemán de 54 años conocido en la web por sus vídeos sobre tirachinas. Sprave ha conseguido organizar de una forma sindical a un millar de youtubers pero, fundamentalmente, ha logrado el apoyo de IG Metall, con quien ha formado una alianza que ha recibido el nombre de FairTube.

Esta nueva organización presentó ante YouTube una lista de peticiones para mejorar las relaciones laborales de esta plataforma de vídeos con sus creadores y dieron un plazo a sus responsables, para que accedieran a sentarse a negociar, que terminaba el viernes 23 de agosto.

Pero esta lista de reivindicaciones estuvo, además, acompañada de una advertencia: si los directivos de YouTube no daban algún tipo de respuesta antes del viernes 23 de agosto, FairTube llevaría a YouTube ante la justicia europea para intentar lograr sus demandas por la vía judicial.

Los argumentos con los que llevarían a esta plataforma ante los tribunales son fundamentalmente dos: la acusación de que los youtubers podrían ser falsos autónomos; y en segundo lugar, que la empresa demandada estaría contraviniendo la normativa europea de protección de datos.

Pero la amenaza surtió efecto y la respuesta de YouTube llegó apenas unas horas antes de que expirara el plazo dado por los responsables de FairTube. Concretamente, "llegó una respuesta formal por escrito a través de Google Alemania" explica a este diario la portavoz de IG Metall, Annette Szegfü.

En dicha contestación, Google aseguró que "tienen un gran interés en el éxito y satisfacción de los creadores de YouTube (...) y por esta razón apreciamos el interés recientemente expresado por los sindicatos en apoyar a dichos creadores".

Según Christiane Benner, vicepresidenta de IG Metall: "La presión que hicimos en Google y YouTube junto con el Sindicato de YouTube ha valido la pena. Logramos sentar a Google en la mesa de negociación. Esperamos con interés las conversaciones y queremos una reunión rápida, en la que se verán los cambios que YouTube está preparado para hacer".

La vicepresidenta de IG Metall y el propio Sprave explican que sus reclamaciones se resumen en cinco puntos. Lo primero que demandan a la compañía es una mayor transparencia. Esto es, que haga público cómo son los procesos de selección de los vídeos, cómo los categoriza o las reglas por las que promueve unos vídeos o silencia otros. Según denuncian estos youtubers, los cambios operados por la empresa en dichos criterios han generado el cierre de numerosos canales de YouTube. En segundo lugar exigen que la plataforma de Alphabet justifique los motivos por los que decide retirar un vídeo o evitar que sus visitas se traduzcan en ingresos para el creador. "Reclamamos razones exactas y comprensibles para cada decisión", indica Benner. Así como vías para impugnar las decisiones sobre los vídeos y un sistema de mediación en caso de disputas.

La tercera petición puede ser una de las más llamativas: los youtubers demandan "hablar con personas y no con máquinas" cuando se dirigen a los responsables de la compañía que publicita sus vídeos. "No queremos que todo nos sea comunicado por direcciones anónimas de correo", se queja Sprave.

Finalmente, reclaman ser considerados como "verdaderos socios de la compañía" para la que ellos consideran que trabajan y, como tal participar en su toma de decisiones a través de un organismo que se cree para ello.

Respuesta en España

Google no ha recibido en España ninguna demanda para negociar las condiciones laborales de los youtubers, según fuentes de la compañía. No obstante, la respuesta del gigante estadounidense coincide con la dada para el caso alemán. Reconocen que "los creadores son una parte fundamental del ecosistema de YouTube" y que por ello esta compañía "comparte la mayor parte de los beneficios generados con ellos".

Asimismo, desde Google añaden que trabajan "por encontrar un equilibrio que asegure la seguridad de sus usuarios, la sostenibilidad del contenido para los anunciantes, al igual que la del negocio de los creadores".

En España aún no hay peticiones

  • En los grandes sindicatos españoles, CC OO y UGT no han recibido ninguna petición oficial de apoyo por parte de asociaciones de youtubers o de gamers (profesionales de los videojuegos). “Si primero no surge una auto organización de los trabajadores desde dentro es complicado ayudarles”, asegura Carlos Gutiérrez Calderón, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO. No obstante, insiste en que “las grandes centrales ponen a disposición de estos trabajadores nuestro bagaje y todos nuestros medios, pero sin una organización previa de ellos es muy difícil hacer algo”. El responsable juvenil de UGT, Eduardo Magaldi, coincide con la complicación que supone organizar a estos profesionales para que demanden sus derechos “por miedo y porque en muchos casos ni siquiera saben que los tienen”, asegura. Si bien, considera “muy buena iniciativa alemana” y explica que están en contacto con IG Metall para sacar conclusiones.
  • Otra cosa es el caso de los trabajadores de plataformas digitales donde los sindicatos sí se están personando en los tribunales con algunos casos y ganando demandas. “En estas actividades sí es posible que logremos su regulación”, añade Magaldi.
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