PLANIFICACIÓN FINANCIERA

Vuelta al cole: ¿cómo financiarla?

Planificar con tiempo la educación de nuestros hijos resulta fundamental para poder hacer frente a todas sus necesidades sin poner en peligro otros objetivos

Vuelta al cole: ¿cómo financiarla?

Cuando los días comienzan a ser cada vez más cortos y el jersey empieza a ser un habitual por la noche, nos damos cuenta de que el verano está llegando a su fin y que toca, como cada septiembre, volver a empezar.

Regresar a la rutina después de unas semanas de descanso siempre cuesta. Nos solemos acordar de nuestras vacaciones para hacer más llevadera la clásica vuelta al cole que, para muchos, significa volver al trabajo, mientras que para los más pequeños implica, literalmente, volver a las aulas.

Cuando somos padres, la vuelta al cole supone pensar en el nuevo curso escolar que está a la vuelta de la esquina y, por ende, en los gastos a los que nos vamos a tener que enfrentar. A las necesidades más básicas de cada año, como el material escolar, el uniforme, el gasto de comedor o de ruta y las actividades extraescolares, pueden sumarse algunas nuevas como un trimestre en el extranjero, clases particulares para reforzar alguna asignatura o un campamento de verano.

¿Somos realmente conscientes de lo que cuesta la educación de nuestros hijos?

La realidad es que, cuando pensamos en asegurar la educación de nuestros hijos, no sabemos a ciencia cierta a qué nos estamos enfrentando. Puede que ampliemos nuestra familia en el futuro y nuestros gastos en educación se multipliquen o, tal vez, puede que optemos por llevar a nuestros hijos a un colegio público cuando son pequeños para luego cambiarles a uno concertado o privado y para eso, inevitablemente, vamos a necesitar contar con más recursos económicos.

Debemos tener en cuenta que el coste de la educación va a variar mucho en función de las decisiones que tomemos. Así, por ejemplo, si tomamos precios medios, vemos que la diferencia entre llevar a nuestros hijos a un colegio público o a uno concertado ronda los 1.000 euros anuales y se eleva hasta los 4.000 si optamos por un colegio privado y hasta los 8.000 si decidimos llevar a un colegio bilingüe a nuestro hijo.

También debemos tener presente que financiar la educación de nuestros hijos es un proceso largo, que abarca desde la guardería hasta la universidad o incluso más allá si después, por ejemplo, queremos financiarles estudios de posgrado o ayudarles para darles cierta independencia económica en sus primeros años de vida laboral.

¿Cuánto costaría la educación total de un hijo? Si hacemos unos números desde que nace, es decir, contando 3 años de guardería, hasta que finaliza sus estudios, con 15 años de colegio -uno en el extranjero-, 4 años de universidad -con un año de Erasmus- y un año de máster, el coste total es de 84.997 euros si optamos por la educación pública y de 201.783 euros si optamos por la privada.

¿Qué porcentaje del presupuesto familiar podemos destinar a la educación de nuestros hijos?

Pensar en la educación de nuestros hijos con antelación y hacer un ejercicio de planificación financiera resulta fundamental para poder ganar en tranquilidad y asegurarnos de que todas sus futuras necesidades y gastos van a estar cubiertos. Además, al invertir con antelación para el futuro de nuestros hijos, y teniendo en cuenta que pueden surgir necesidades imprevistas y gastos extra, vamos a poder elegir cómo queremos educarles, sin que la parte financiera sea un problema.

¿Cuánto deberíamos ahorrar? El coste para financiar la educación de nuestros siempre dependerá de las decisiones que tomemos, pero el primer punto siempre es hacer unos números para ver cuánto nos va a costar, teniendo en cuenta, además, la inflación. Si, por ejemplo, tenemos un hijo de 8 años y pensamos ahora en cuánto nos va a costar que vaya a la universidad debemos tener en cuenta que lo que vamos a pagar dentro de diez años, cuando cumpla 18, no es lo mismo que lo que cuesta en la actualidad.

Con un ejercicio de planificación financiera haremos un análisis de cuál es nuestro punto de partida, es decir, qué parte del presupuesto familiar podemos destinar a la educación de nuestros hijos sin poner en peligro otros objetivos familiares, como poner en marcha un negocio o asegurarnos nuestra jubilación. De esta forma podremos saber cuál es nuestro déficit y qué rentabilidad le tenemos que pedir a los mercados financieros para financiar la educación de nuestros hijos sin inconvenientes.

Otro aspecto importante que no podemos olvidar es que el gasto en educación no es lineal, puede que tengamos varios años en los que gastemos menos y otros en los que las necesidades se junten y necesitemos más dinero. Por ello, es fundamental que vayamos haciendo un seguimiento de nuestras inversiones y ajustemos nuestro perfil de riesgo según vayan cambiando nuestras circunstancias personales y nuestros objetivos.

Por último, al hacer un ejercicio de planificación financiera, no solo tenemos que pensar en la rentabilidad que nos van a dar los mercados, sino que debemos tener en cuenta la fiscalidad y las deducciones que nos podemos aplicar por los hijos.

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