El auditor advirtió de que Grupo Zeta no era viable si no se concretaba su venta

Señala que las reservas consolidadas y los activos intangibles están sobrevalorados en 14,76 millones

Javier Moll, presidente del grupo editorial Prensa Ibérica.
Javier Moll, presidente del grupo editorial Prensa Ibérica. EFE

El auditor de Grupo Zeta, EY, advirtió de que si la compañía no cerraba su venta, finalmente a Prensa Ibérica, y por tanto, se modificaban las condiciones de financiación, existía un riesgo para su continuidad. En el informe de auditoría de 2018 se indica que las cuentas fueron preparadas asumiendo que la actividad continuaría al llevarse a cabo la transacción. De hecho, Zeta se incorporó a Prensa Ibérica en junio, y el citado informe está firmado el 29 de mayo.

El auditor señala que la compañía calificó como crédito a largo plazo el préstamo sindicado de 90 millones de euros. Sin embargo, Zeta no cumplió las condiciones de la refinanciación y tuvo que pedir una prórroga a los bancos para la cuota de diciembre de 2018. Por este motivo, aunque el préstamo vence en 2025, para el auditor debía ser a corto plazo.

La compañía tenía, a 31 de diciembre de 2018, dos contratos de financiación firmados, uno por la sociedad dominante (Grupo Zeta) y otro por El Periódico de Catalunya, con un pool de bancos. “Como consecuencia del retraso en la ejecución de las medidas de ajustes establecidas en el plan de negocio presentado dentro de la reestructuración financiera de 2017 y sus consecuencias en la generación de caja así como en el cumplimiento de ciertos ratios y condiciones establecidas en el contrato de financiación, Zeta solicitó una dispensa que, a fecha de la formulación de las presentes cuentas, se encuentra pendiente de resolución”, dice el informe.

La empresa aportó garantías. Así, los principales inmuebles se hipotecaron, mientras que las acciones se pignoraron.

En febrero de 2019, el grupo recibió una comunicación del banco agente de la cesión de la posición contractual de la mayoría de la deuda de determinadas entidades que formaban parte del crédito sindicado, en favor de un tercero. La cesión se hizo en el marco de una operación corporativa que estaba negociando, pero que esperaba cerrar en los siguientes meses. La culminación con éxito del proceso podría conllevar una modificación sustancial de las condiciones del pasivo financiero del grupo, que permitiría mitigar sus riesgos de continuidad.

Otra salvedad se refiere a los activos por impuestos diferidos, valorados en 42,84 millones de euros. El auditor considera que no son recuperables, si bien al ser adquirido con créditos fiscales, será cuestión del nuevo propietario, Prensa Ibérica, de si los puede activar o no.

El auditor indica también que en la memoria no se desglosa la remuneración de los administradores de la sociedad. Además, advierte de que en el epígrafe “Cabeceras y otros”, que incluye el valor asignado a diversos activos, se aplica un criterio que no cumple con las normas internacionales de información financiera. Así, afirma que las reservas consolidadas y los activos intangibles se encuentran sobrevalorados en 14,76 millones.

Evolución del ejercicio

Ingresos. Grupo Zeta registró un volumen de negocio en 2018 de 116,9 millones de euros, un 12% menos que en el ejercicio anterior. Eso sí, en el informe de auditoría se recuerda que en 2017, la compañía abandonó las actividades correspondientes al área de libros, integrada por Ediciones B y sus filiales latinoamericanas, tras el acuerdo alcanzado en la primavera de ese año con Penguin Random House.

Rentabilidad. En términos netos, la compañía registró unos números rojos de 8,44 millones de euros en 2018, por encima de los 3,29 millones perdidos en el ejercicio anterior. El resultado de explotación fue negativo en 10 millones, por debajo de los 20 millones, también negativos, de 2017.

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