Por una financiación autonómica suficiente y progresiva

Lo prioritario es establecer unos tipos mínimos en todos los impuestos

La financiación autonómica tiene entre sus componentes una serie de impuestos cedidos, otros compartidos, propios y transferencias. Y, dadas las competencias asumidas, y las políticas de gasto e inversión de las comunidades autónomas, hay una tensión sobre la suficiencia de la financiación autonómica: La generalidad tiene déficits públicos que son computados en el déficit global de las administraciones y por los que respondemos ante la UE.

Si, además, hay alicientes para rebajar los tipos impositivos de impuestos cedidos para captar contribuyentes, se puede producir y de hecho se ha producido una guerra a la baja en determinados impuestos como los de patrimonio, sucesiones, donaciones inter vivos, actos jurídicos documentados… que hace disminuir la progresividad global del sistema fiscal español.Todo esto en un país donde la presión fiscal, medida en su relación con el PIB, es siete puntos porcentuales menor que la media de los países de la eurozona.

En estas condiciones, lo prioritario en la próxima revisión de la financiación autonómica, para coadyuvar a una mejora de la suficiencia y progresividad fiscal tanto de las comunidades autónomas –incluso de las forales– como del Estado es establecer en el Consejo de Política Fiscal y Financiera unos mínimos de tipos en todos esos impuestos, con base imponible similar.

Ese acuerdo conseguiría una mejora global de la recaudación y suficiencia que reduciría el déficit y contribuiría a sufragar todos los servicios públicos universales con una mayor progresividad del sistema.

Dejar que la coyuntura económica facilite la reducción presente del déficit no es una medida estructural. Habrá otros periodos en los que se incrementará el déficit si no se crean instrumentos –o se generan mejoras sobre los existentes–.

Por supuesto, hay otras medidas necesarias para una mejora de la financiación autonómica y de coordinación y eficiencia de gasto, cálculos de los costes de las competencias, etc. Pero estas medidas que proponemos revisten una confianza mutua y un acuerdo de esos que se llaman de Estado.

Nuestro país debe mejorar la suficiencia en el ciclo económico para su sistema fiscal y presupuestario. Ampliar la provisión de servicios públicos, cubrir sus gastos en pensiones y dependencia, invertir en tecnología y transición ecológica. Luchar contra el fraude y la elusión fiscal en general y de las grandes empresas y fortunas, en particular. Estas políticas de establecer unos mínimos de tipos y homogeneización de bases imponibles ayudarán a alcanzar la media de presión fiscal de la eurozona. Y, cumpliendo el mandato constitucional de progresividad fiscal. Bueno sería que en los debates de investidura y en los programas de los partidos estuvieran estas preocupaciones.

Santiago González Vallejo es economista - Plataforma por la Justicia Fiscal

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