El erróneo diagnóstico de Airef para Correos

Sus propuestas plantean soluciones simples a problemas complejos

Moto eléctrica de Correos.
Moto eléctrica de Correos.

El pasado 4 de julio, el organismo independiente Airef presentó su informe –previamente filtrado– sobre Correos. En el mismo y con gran contumacia insiste en sus planteamientos, aun a pesar de que previamente disponía de datos sobre sus inconsistencias.

Airef acusa a Correos de cobrar demasiado del Estado y pide eficiencia cuando la realidad es otra: la prestación del SPU (servicio postal universal) en España es de las menos costosas de Europa. Así, en España el coste por habitante asciende a 3,83 euros/año; en Italia supone 5 €/año; en Bélgica, 23 €/año; en Dinamarca, 8,52 €, en Francia, 4,41 €, etc. Igualmente, el informe resalta que Correos ha reducido su plantilla un 9% mientras que los países de nuestro entorno han reducido las suyas en un 11%, dato que ignora que la crisis bancaria sufrida en España redujo este mercado de 66 a 11 entidades (todas ellas generadoras de correspondencia) desde 2008. Esta crisis no se padeció con tanta virulencia en Europa, y supuso el preámbulo de los ajustes de plantilla que han supuesto una disminución de un 22%.

Asimismo, Airef manifiesta que “la compensación con fondos públicos es una opción minoritaria y no ine­vitable; de 31 países evaluados solo 12 realizan su compensación por fondos públicos” (el 38%), incluyendo en el citado cálculo a Canadá, Suiza y Australia, no incluidos en la UE, todos los cuales cuentan con reservas de mercados, algo incompatible con la vigente Directiva; también incluyen dos empresas cotizadas, DHL y TNT. Si obviamos estos países y nos centramos en aquellos con financiación mediante fondos públicos observamos que esta ha sido adoptada por el 50% de la UE.

Podríamos seguir enumerando errores –la afirmación de que Correos tiene tres redes de reparto (Airef sabe perfectamente que solo hay dos redes, que funcionan sinérgicamente); que los descuentos por volumen son un error, cuando cualquiera comprende que los precios los determina el mercado; que la facturación en el segmento tradicional es del 83% cuando en la actualidad es del 73%; etc.–, errores que directamente ponen en cuestión la fiabilidad del informe.

Se aprecian reiteradas contradicciones, como que una de las causas de la caída del tráfico postal sea la alta digitalización de la Administración española para terminar recomendando a Correos que le dé soporte: ¿a esa que ya está tan digitalizada? Se propone la externalización de oficinas para seguidamente resaltar que solamente 270 son rentables: ¿quién franquiciaría oficinas de Correos en pérdidas? O que el déficit estructural de Correos es de 220 millones, mientras se reconoce que aplicando el SPU solo a poblaciones con hasta 5.000 habitantes su coste alcanzaría los 65 millones, es decir, un 30% menos de déficit estructural según sus cálculos. O cuando afirma que Correos debe transitar hacia otros mercados, como el de la paquetería, afirmando previamente que: “el margen de los paquetes no universales es negativo e inferior al de las cartas. Esto refleja que se trata de un producto en el que existe una amplia competencia y sobre el que Correos aún no genera beneficios. El modelo de crecimiento futuro está, por tanto, orientado a un producto con pocos márgenes”.

Tampoco el alto coste de Correos se aviene con el número de ciudadanos que atiende cada empleado, que en España es de 911 habitantes, en Francia es de 264, en Reino Unido, 388, y en Italia, 421, etc.

Las soluciones que propone Airef se mueven entre propuestas vacías (“las sinergias limitadas hacen que se pierdan las economías de escala y de alcance”; “Correos debería situar sus recursos de la forma más eficiente posible entre cada una de las tres redes, sin embargo, la reorganización entre las tres redes no es tan sencilla”) y las incendiarias, como plantear reducir los días de reparto o externalizar la red de oficinas, propuestas que de puro finalistas son inviables.

Nadie cuestiona que Correos atraviesa tiempos difíciles y no necesitamos de recordatorios. Somos conscientes y por ello llevamos años adaptándonos a nuevos desafíos. Esta adecuación a la nueva realidad ya empieza a dar frutos –50,9 millones de beneficio en este segundo trimestre–.

Las propuestas de Airef fuerzan un cambio de tal magnitud que parece que no hubiese nada que preservar en Correos. Igualmente ignora que si se aceptaran sus propuestas y no se obtuviesen los resultados esperados situaríamos a Correos en una situación irreversible y además tendrían un impacto en recursos humanos inasumible.

En contraposición a estas propuestas, desde UGT planteamos avanzar en reformas graduales: internacionalización; profundización en el sector financiero; avance en los negocios digitales; participación de forma decidida en el mercado de la paquetería a través de la red de Correos y sus filiales; continuar creciendo en el retail; impulsar productos y servicios para la España vaciada; etc.

Apoyamos la modernización y adecuación de Correos hacia una organización competitiva, multiservicio y multiproducto que facilite la vida a los ciudadanos al menor coste. Sin obviar la importancia estratégica del SPU en la cohesión social y el desarrollo económico.

Por ultimo. Airef debería abandonar esa tendencia a la “epistocracia” (el Gobierno de los expertos) que se aprecia en sus informes. El Gobierno electo es quien mejor representa los intereses de la sociedad, por lo que entendemos inadmisible la intromisión de ciertos organismos independientes en la política económica. Desde el respeto al papel que juega Airef, creemos que las propuestas de este organismo no van más allá de plantear soluciones simples a problemas complejos.

José Manuel Sayagués es secretario federal de sector postal de FeSP-UGT

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