Contra la subida de los alquileres, más oferta y menos intervención

Solo así flexionarán los precios a la baja, y no poniendo límites cuantitativos

El Banco de España ha alertado en un informe reciente de algo que todo el mundo en este país sospechaba hace tiempo: que los precios de los alquileres, sobre todo en las grandes urbes, han avanzado a tasas de doble dígito en los últimos años, y que han escalado a tasas imposibles para cada vez más colectivos de inquilinos, especialmente los más jóvenes. Apunta incluso que en los últimos cinco años el avance de los alquileres multiplica por siete el registrado por los precios ofertados en las operaciones de compraventa de inmuebles residenciales. Una circunstancia concentrada sobre todo en los mercados urbanos más grandes y que obliga a los administradores a hacerse preguntas sobre las deficiencias de la política de vivienda practicada, tanto la de propiedad como la de alquiler. Un paréntesis: llama la atención que dé validez para su informe a la información acumulada en una popular plataforma digital, que únicamente revela la ausencia de una estadística seria, que bien podría elaborar Estadística o la Agencia Tributaria.

Tanto la adquisición como el alquiler son dos opciones que contrabalancean en el mercado en función de múltiples circunstancias que van más allá del precio del activo residencial y del coste del arrendamiento: el coste de la financiación y las condiciones laborales (contratos y sueldos) determinan las decisiones de los nuevos hogares. La sociedad se ha inclinado siempre hacia la propiedad, y solo la imposibilidad absoluta para acceder a ella lleva a buscar la alternativa del alquiler. La resistencia de las casas a bajar de precio, sobre todo en las grandes ciudades, junto con la devaluación salarial generada en el ciclo económico alcista que arrancó en 2014, es una combinación endiablada para el acceso a la vivienda, que se convierte en reforzadamente endiablada con las exigencias cada vez más estrictas de la banca para conceder crédito hipotecario a los hogares.

El Banco de España llega incluso a apuntar a la eliminación de los incentivos fiscales a la compra en 2013 como un estímulo para que aparezcan las empresas que buscan la promoción del alquiler como negocio. Pero lo que era bueno entonces no podemos considerarlo malo ahora, y si admitimos que las ayudas fiscales fueron uno de los mayores cebadores de precios de las casas, mejor mantenerlo lejos. Tanto en la compra como en el alquiler, es contraproducente la intervención del mercado, y es conveniente la existencia de oferta creciente de vivienda tanto para la adquisición como para el arrendamiento, sobre todo en los grandes núcleos urbanos, donde los niveles de precios son ya prohibitivos tanto para un mercado como para el otro. Solo así flexionarán los precios a la baja, y no poniendo límites cuantitativos.

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