Velar para que Madrid Nuevo Norte no tropiece con más obstáculos

La historia del proyecto es un lamentable ejemplo de lo que no debería ser nunca la relación entre el poder político y el sector privado

El ayuntamiento de Madrid aprobó ayer, tras una larga historia de avances y paralizaciones, la denominada Operación Chamartín, el mayor proyecto de recuperación urbana de toda Europa. El respaldo del consistorio tiene carácter provisional, ya que deberá ser ratificado de forma definitiva por la Comunidad de Madrid, pero coloca a todos los efectos el proyecto en su recta final. Madrid Nuevo Norte, nombre actual de la operación, ha recabado el apoyo de todos los grupos municipales del Ayuntamiento de Madrid, que han acordado por fin cerrar 26 largos años de tramitaciones, bloqueos y paralizaciones. Una vez que se apruebe definitivamente el megaproyecto, podrán comenzar los trabajos para urbanizar las tres zonas denominadas APE –el centro de negocios, Malmea-San Roque-Tres Olivos y Las Tablas Oeste– así como para iniciar en la cuarta –denominada APR Estación de Chamartín– las soluciones funcionales del futuro servicio ferroviario y de la nueva estación que traerá consigo.

La gestación de la antigua Operación Chamartín ha sido larga, procelosa y llena de dificultades, buena parte de ellas de orden inequívocamente político. En ese sentido, la historia del ambicioso proyecto diseñado para cerrar la brecha ferroviaria que separa el este y el oeste de la zona norte de Madrid es un lamentable ejemplo, digno de manual, de lo que no debería ser en ningún caso la relación entre el poder político y el sector privado en una economía de mercado. Mantener en el limbo administrativo durante un cuarto de siglo un proyecto urbanístico con un potencial económico que ronda los 13.000 millones de euros no constituye una buena tarjeta de presentación para ninguna ciudad, pero menos aún para una capital que pretende ser un centro internacional de negocio e inversión.

Madrid Nuevo Norte contempla la construcción de casi 10.500 viviendas, 1,5 millones de metros cuadrados para oficinas y otros 100.000 para uso comercial. Pese a que la aprobación por parte del Ayuntamiento cierra una larga etapa, resta todavía mucho tiempo para completar unas obras cuyo plazo previsto de ejecución empieza en 2020 y finaliza en 2028. Se trata de un periodo de tiempo lo suficientemente prolongado como para que puedan aflorar todo tipo de obstáculos, pero también de un proyecto cuya relevancia económica hace obligado tratar de asegurar desde los poderes públicos las condiciones necesarias para que salga adelante con éxito.

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