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Si usted es un inversor conservador, estos son sus activos

La deuda soberana ha disparado su precio ante la disposición de la Fed y el BCE a inyectar más estímulos

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En un escenario marcado por la incertidumbre y el aumento de la volatilidad, a los inversores más conservadores les resulta aún más complicado dar el salto a la renta variable. Como alternativa disponen de otros activos, considerados tradicionalmente refugio. Aquí la deuda y el oro sobresalen por encima de todos. Eso sí, los expertos aconsejan contar con una cartera diversificada para evitar sobresaltos.

Deuda

Tras la intensa caída de rentabilidades registrada en los últimos meses, la inversión en deuda es complicada. El bono alemán a diez años, activo refugio por excelencia, se sitúa en tasas negativas (-0,3%). Es decir, no es que la rentabilidad que ofrezca sea baja, es que el inversor debe pagar por dejar su dinero en estos títulos.

“Invertir en deuda pública tiene sentido si lo haces con expectativa de lograr rentabilidades positivas. No considero que sea refugio dejar el dinero en activos como el bund que acaban generando pérdidas de un tercio del patrimonio”, afirma David Ardura, director de gestión de Gesconsult. El experto cree que en el entorno actual, en el que los bancos centrales han procedido a una moderación del lenguaje, abriendo la puerta a nuevos recortes en el precio del dinero y la puesta en marcha de medidas adicionales, la opción más atractiva está en la deuda española a largo plazo y bonos de Italia a medio plazo. “Son los que ofrecen los retornos más atractivos”, afirma.

Italia, que en los últimos meses ha visto cómo su deuda se distanciaba del resto de países de la periferia, ha vuelto de nuevo a la normalidad. La decisión de la Comisión Europea de no aplicar un expediente sancionador después de que el Gobierno se comprometiera a mantener el objetivo de déficit en el 2% ha ayudado a aflojar la presión y la rentabilidad de la deuda a diez años ha caído al 1,6% frente al 2,95% que marcaba en febrero. Ardura afirma además que ante cualquier episodio de tensión, los nervios se verán contenidos gracias al respaldo del BCE, al que según el gestor no le queda otra que volver al programa de compra de deuda.

Mientras las rentabilidades de la deuda caen, el precio de los bonos sube, algo que ha reportado sustanciales ganancias a los inversores. En las últimas sesiones muchos han procedido a recoger beneficios. No obstante, Goldman Sachs afirmó esta misma semana que el rally vivido por la deuda española (el bono a diez años cayó al 0,21% frente al 0,4% del viernes) volverá a repetirse pues prevé que el BCE anuncie un nuevo programa de compras en septiembre por importe de 25.000 millones.

Cristina Gavin, gestora de renta fija de Ibercaja Gestión, sostiene que para los inversores conservadores es difícil encontrar un activo sin volatilidad. Con tipos de interés en mínimos, los cupones que salen al mercado son reducidos y a la mínima corrección, se comen los retornos prometidos. La gestora aconseja diversificación. Dentro de la zona euro las oportunidades más atractivas siguen estando en Italia y para los más arriesgados, en deuda de Grecia a corto plazo. El país heleno, que hace un año abandonó los programas de rescate, ha comenzado su andadura en el mercado de capitales. “El país tiene garantizada la financiación por el FMI”, apunta. Junto a la deuda de la zona euro, la experta selecciona la deuda emergente, que ha comenzado a registrar flujos de entrada ahora que el mercado descuenta una rebaja de tipos de la Reserva Federal de EE UU.

Por su parte, la deuda soberana de EE UU –que en 2018 escaló al 3,2% en el bono a diez años– cede ahora hasta el 2%. El inversor en euros debe tener en cuenta el efecto divisa y el coste de la cobertura de una inversión en deuda de EE UU puede llevarse por delante la rentabilidad.

Oro

El metal amarillo ha superado este año la cota de los 1.400 dólares por onza, nivel que no registraba desde septiembre de 2013. Después de ejercicios en los que los metales preciosos se movían sin rumbo, parece que empieza la recuperación. En lo que va de año, un periodo marcado por las dudas sobre el crecimiento económico y las tensiones comerciales entre China y EE UU, este activo se revaloriza un 12%. A pesar de esta mejoría, su precio continúa un 24% por debajo de los 1.900 dólares que marcó en diciembre de 2011. Superados los 1.400 dólares, los analistas de Activ Trades fijan la barrera de los 1.528 dólares como el nivel que deberá sortear el metal amarillo para protagonizar un nuevo rally alcista.

La razón que explica por qué el oro es considerado un valor refugio es porque no forma parte del sistema crediticio y esto le permite actuar como refugio cuando la economía va mal. A día de hoy uno de los temores de los inversores es precisamente la desaceleración macroeconómica, algo que se está dejando notar en los indicadores y que ha llevado a los bancos centrales a moderar su lenguaje.

La inversión en oro no es sencilla. Lloyd McAllister, de Newton, parte de BNY Mellon Investment Management aconseja hacerlo través de opciones, futuros y fondos cotizados. Nunca a través de la compra directa de lingotes.

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