China debe enfundarse su bazuca de estímulos económicos

La cifra global del PIB del gigante asiático marca el ritmo de crecimiento más lento en 27 años, pero hay razones para que los gobernantes se refrenen antes de intervenir

Ciudadanos chinos visitan una tienda en el distrito comercial de Wangfujing, en Pekín.
Ciudadanos chinos visitan una tienda en el distrito comercial de Wangfujing, en Pekín. EFE

Es mejor que China mantenga sus armas estatales enfundadas. En el segundo trimestre, el crecimiento se ha reducido hasta el 6,2% interanual, frente al 6,4% de los tres meses anteriores. Una reunión del Politburó que se espera para finales de este mes permitirá a Pekín indicar cómo piensa responder, pero dado que la economía tan solo se está enfriando y los cráteres no son muy grandes, la mejor opción podría ser mantener seca su pólvora de estímulos.

La cifra global del PIB marca el ritmo de crecimiento más lento en al menos 27 años. Hay, sin embargo, algunas razones para el optimismo: los datos publicados el lunes también mostraron que la inversión en activos fijos del año hasta la fecha, así como la producción industrial y las ventas al por menor del mes pasado, superaron las previsiones de la encuesta de Reuters. También es cierto que estas buenas noticias se producen después de un goteo de datos no tan halagüeños. Tanto las importaciones como las exportaciones se contrajeron el mes pasado con respecto al año anterior, y una encuesta oficial sobre la industria manufacturera mostró que la actividad de las fábricas se contrajo por segundo mes consecutivo.

La cuestión ahora es si todo esto es suficiente para provocar que el Gobierno chino pierda la paciencia. El pasado otoño, tras otra reunión, eliminaron la palabra “desapalancamiento” de su análisis e ignoraron severas advertencias sobre la necesidad de controlar los precios de la propiedad, lo que implica que los funcionarios, preocupados por la situación, no estaban haciendo hincapié en una campaña de control de los riesgos financieros, pues estaban más dispuestos a apoyar el crecimiento. Esta vez, sería prudente que los responsables de la formulación de políticas se abstuvieran de realizar cambios importantes, pues el crecimiento se mantiene dentro del objetivo autoimpuesto del 6% o el 6,5% para este año. Además, otro fracaso en las negociaciones con EE UU traería consigo aranceles adicionales por valor de más de 266.000 millones de euros de exportaciones, lo que casi con toda seguridad requeriría más estímulo. Hay un tiempo para la acción y un tiempo para esperar y ver.

Para más información Breakingviews.reuters.com. Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de David Vázquez Baciero, es responsabilidad de CincoDías.

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