Inmobiliairio

Baiona, Mataró y Antigua, las zonas costeras donde más se encarece la vivienda

Los precios repuntan en ocho de cada diez municipios del litoral

Una urbanización en Míjas (Málaga) en la Costa del Sol.
Una urbanización en Míjas (Málaga) en la Costa del Sol. Getty Images

El precio de la vivienda sigue su tendencia alcista también en la playa. Baiona (Pontevedra), Mataró (Barcelona) y Antigua (Fuerteventura) fueron los municipios costeros donde más se encarecieron las casas en el primer trimestre del año. Las tres regiones registraron fuertes repuntes de entre el 24% y el 23% respecto al mismo periodo del año anterior, según un informe publicado este jueves por la tasadora Tinsa. La capital ibicenca y la región tinerfeña de Adeje superan incluso los máximos registrados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. 

El estudio constata que los precios de la vivienda subieron en ocho de cada diez municipios costeros (124 de las 159 analizados) durante los primeros tres meses del año. Una recuperación del mercado residencial que se extiende al conjunto del litoral del país conforme se absorbe progresivamente el excedente del boom. No obstante, la tasadora observa que el mercado evoluciona de forma más lenta que en años anteriores debido a una demanda algo más débil.

Además de Baiona, Mataró y Antigua, el sobrecalentamiento de precios se registra en muchas otras partes del territorio. Cuatro municipios rozan encarecimientos cercanos al 20%: son Ciutadella de Menorca (19,5%), las tinerfeñas Granadilla de Abona (+19,4%) y Adeje (+18,3%), y Casares, en la provincia de Málaga (17,6%). A ellos se suman otros 42 que registran repuntes por encima del 10%, localizados principalmente en las islas, la Comunidad Valenciana y las provincias de Málaga y Barcelona.

Por el contrario, dos de cada diez municipios costeros (23%) sufrieron ajustes de precios a la baja, aunque la mayoría (60%) con descensos inferiores a un 3%. San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, es el municipio que más se abarató en el primer trimestre (-12,7%), seguido de Cartaya, en Huelva (-9,1%), y de las regiones baleares de Capdepera (-8,2%) y Sant Lluís (-7,3%).

“Todo indica que, al igual que en el conjunto del mercado residencial español, se ha llegado a un punto de equilibrio, con salvedades locales, tras el cual se espera la estabilización de las variables principales: incrementos más contenidos de la demanda y tendencia a la moderación de precios”, afirma el director del Servicio de Estudios de Tinsa, Rafael Gil.

El estudio de Tinsa observa además que las zonas costeras más caras son también aquellas que concentran la demanda extranjera con mayor poder adquisitivo, proveniente del centro y norte de Europa, Rusia y Magreb. Se trata principalmente en la zona de Marbella (Milla de oro y Puerto Banús), Costa Brava (Cadaqués, Llafranch, Calella de Palafrugell y Platja d' Aro), Costa del Garraf (Sitges) y el archipiélago balear, concretamente Ibiza (Paseo Juan Carlos I) y Formentera.

De media, el precio de una vivienda en primera línea de playa oscila entre los 2.000 y los 4.000 euros el metro cuadrado, si bien en los enclaves más exclusivos se pueden alcanzar cifras que superan los 20.000 euros el metro cuadrado, como es el caso de la isla de Ibiza, o los 11.000 de la Costa Brava. 

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