Bayer da un pequeño paso para aplacar a los accionistas

La contratación de un experto en demandas colectivas para el caso del herbicida Roundup aborda solo una parte de sus problemas

Werner Baumann, CEO de Bayer.
Werner Baumann, CEO de Bayer.

Ante las 13.400 reclamaciones de usuarios de Roundup, el herbicida adquirido con Monsanto, Bayer ha contratado a un experto en demandas colectivas, algo que podría conducir a una rápida solución. Pero puede que el trabajo apenas esté empezando.

Había que hacer algo. Desde agosto, cuando los jurados de EE UU comenzaron a vincular Roundup con el cáncer, la acción ha caído casi a la mitad. Los furiosos accionistas dieron un voto de desaprobación a la dirección sin precedentes en abril. Bayer insiste en que Roundup es seguro y que la ciencia está de su parte. Pero con cada demandante recibiendo pagos potenciales de hasta mil millones de dólares, pelear cada caso podría durar años. Nombrar al experto en demandas colectivas de EE UU John H. Beisner sugiere que pronto podría haber un acuerdo general.

La mayoría de analistas esperan que la liquidación sea inferior a 10.000 millones, una fracción de los 45.000 millones (40.000 millones de euros) que han desaparecido del valor de mercado. En 2007 Beisner ayudó a Merck (EE UU) a negociar un acuerdo de 4.900 millones de dólares con 27.000 demandantes sobre el antiinflamatorio Vioxx; es decir, unos 180.000 dólares por cabeza. No es de extrañar que su contratación añadiera más de 3.500 millones de euros al valor de mercado de Bayer.

La acción debería seguir subiendo si se acerca una liquidación. Pero el valor ya estaba hundido antes de la crisis. Con múltiplos como los de sus pares y con un acuerdo sobre Roundup de 5.000 millones de dólares, Bayer debería tener un valor de alrededor de 110 euros por acción, frente a los 60 actuales.

Esa baja valoración refleja problemas más profundos: El negocio farmacéutico se enfrenta a la expiración de patentes, mientras que los ingresos de parafarmacia cayeron un 7% el año pasado.

El precio barato y la falta de sinergias evidentes entre las distintas divisiones justifican la necesidad de más ventas, o incluso de una separación. El problema legal debería ser claramente la prioridad número uno, pero puede acabar siendo el más fácil de solucionar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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