Tubos Reunidos prevé volver a los beneficios en tres años

En pérdidas desde 2015, buscará alianzas puntuales con competidores y proveedores

Jorge Gabiola y Carlos López de las Heras, presidente y director general de Tubos Reunidos, respectivamente.
Jorge Gabiola y Carlos López de las Heras, presidente y director general de Tubos Reunidos, respectivamente.

El fabricante de Tubos Reunidos (TR), que junto con Tubacex concentra la producción nacional de tubos sin soldadura, buscará alianzas con productores del sector y con proveedores para realizar ofertas integrales a los clientes y aumentar así su cartera de pedidos, que al pasado 31 de mayo alcanzaba un volumen de 128 millones.

El grupo de Amurrio (Álava) recurrirá a la fórmula de joint ventures en proyectos puntuales, obviando la posibilidad de fusiones. Sin avanzar nombres de posibles socios, TR sondea varias posibilidades fuera de España para formar esa cadena de valor, integrada por fabricantes de tubos sin soldadura, proveedores y clientes.

La empresa ha diseñado un plan para el periodo 2019-2022 que incluye la consolidación de un Ebitda mínimo anual (beneficio bruto de explotación) de 40 millones y un margen de rentabilidad del 10 % de las ventas. Con estas metas confía en volver a los beneficios en 2021. Los últimos cuatro ejercicios ha encadenado pérdidas que suman 132 millones de números rojos. En 2018 contabilizó un Ebitda de 19 millones con una facturación superior a los 342 millones.

La estrategia hasta 2022 ha sido respaldada por la mayoría de los bancos acreedores, entre ellos Santander, BBVA, Kutxabank, Sabadell y BEI. Las entidades, que concentran el 75 % de una deuda que alcanza los 351 millones, han aceptado esta semana que su vencimiento se alargue un lustro.

La clave es la de consolidar cada año un beneficio bruto de explotación de 40 millones para vover a la rentabilidad

Desde TR confían en que los acreedores minoritarios se adherirán próximamente a este acuerdo. La compañía contará además durante ese periodo con líneas de préstamos abiertas por 92 millones para financiar el circulante de un grupo con cinco fábricas en las que trabajan más de 1.300 personas.

Los bancos cambiarán deuda de 158 millones por bonos convertibles en acciones en un plazo a seis o siete años, o antes si no se cumplen los objetivos del plan de vuelta a la rentabilidad. Las entidades aceptan que ese pasivo tensiona en exceso el balance de TR, de ahí su conversión en bonos.

Jorge Gabiola y Carlos López de las Heras, presidente y director general del grupo vasco, respectivamente, han explicado estos acuerdos en la junta de accionistas que ha tenido lugar este jueves en Bilbao. Deberán ser refrendados por una junta extraordinaria, convocada para el próximo 27 de julio en la sede de Amurrio.

TR sufre los aranceles del 25 % que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto a las importaciones de tubos sin soldadura. Este mercado concentra el 40 % de sus ventas. Tras un mal arranque del año, con pérdidas de 13,2 millones en el primer trimestre, el grupo confía en una reactivación de las inversiones en pozos de extracción de petróleo y gas. Son sus principales clientes y los analistas esperan una recuperación de los precios de estas materias primas, tras una etapa de cuatro años consecutivos de caídas en su cotización.

El grupo confía en registrar Ebitda positivo en 2019 y tener todas sus plantas trabajando a plena capacidad durante 2020, también por la reactivación de las actividades de refino, química y generación de energía. Su plan a 2022 incluye medidas de productividad y de reducción de costes, aunque cuenta con toda la plantilla para recuperar la estabilidad. Ya ha reducido en 12 millones su necesidad anual de circulante.

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