Los sueños aéreos de Mitsubishi hacen poco por sus finanzas

Mitsubishi Heavy Industries va a comprar el negocio de jets de reacción regionales de Bombardier

El jefe de desarrollo de Mitsubishi Aircraft Corporation, Alex Bellamy, dentro de un SpaceJet.
El jefe de desarrollo de Mitsubishi Aircraft Corporation, Alex Bellamy, dentro de un SpaceJet.

Los sueños aéreos de Mitsubishi hacen poco por sus finanzas. Mitsubishi Heavy Industries, que hiciera el caza Zero, va a comprar el negocio de jets de reacción regionales de Bombardier, CRJ, por 550 millones de dólares. Una red de soporte global y los nuevos clientes ayudarán, pero el elevado precio sugiere que los ejecutivos tienen los ojos en el cielo.

Japón era una estrella de la aviación en ascenso antes de la Segunda Guerra Mundial. El Mitsubishi Regional Jet, en desarrollo desde 2003, es su intento de restaurar la antigua gloria. Estaba destinado a ganar cuota a Embraer y Bombardier, de reactores más pequeños. El objetivo final es una marca nacional que compita con Boeing y Airbus.

Al igual que a sus homólogos de China y otros países, le está costando: ha incumplido los plazos repetidamente, lo que ha generado sobrecostes. Este mes cambió la marca a SpaceJet, y espera hacer entregas en 2020. Está trabajando en un modelo más pequeño para sortear las restricciones de Washington. Pero necesita una red de mantenimiento, además de operaciones comerciales en EE UU. Eso es caro. Al comprar el negocio de Bombardier, consigue eso, además de una decente lista de clientes.

Pero el precio no es nada barato. Hay pocos datos financieros, pero Jefferies lo compara con los Dash 8 de Bombardier, valorados en cerca de 300 millones de dólares. Las sinergias entre reparar los CRJ, de hace 30 años, y SpaceJet tampoco están claras.

Bombardier también va a salir de los aviones comerciales y planea terminar la producción de CRJ para 2020, y tiene motivos. La división pronosticó pérdidas en 2019, y la competencia es despiadada. Los servicios posventa pueden ser rentables de todos modos, claro, y MHI reparará los CRJ que aún estén en servicio. Pero necesita vender muchos SpaceJet para alcanzar la rentabilidad: casi 1.200, según el consultor Richard Aboulafia. Ahora los pedidos son unos pocos cientos.

La acción ha caído algo, pero el objetivo es a largo plazo, y no tanto el beneficio como el orgullo. Es posible que los inversores estén menos dispuestos a sacrificarse por una causa nacional.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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