La liberalización del ferrocarril es una gran oportunidad

Una regulación atractiva y no discriminatoria es condición necesaria para la apertura a la competencia efectiva

España está haciendo los deberes para afrontar la liberalización del transporte de viajeros por ferrocarril. El proceso está despertando el interés de potenciales operadores nacionales e internacionales y representa una gran oportunidad para optimizar el uso de las infraestructuras y mejorar el servicio al cliente, como ha ocurrido en otros sectores que se han abierto a la competencia, aunque este tenga sus especialidades.

El proceso de apertura español es especialmente atractivo por la longitud y calidad de sus infraestructuras, especialmente las destinadas a la alta velocidad, aunque la liberalización se extenderá a toda la red. Además, el servicio prestado por Renfe en el AVE ha provocado una percepción muy positiva del mismo y numerosas compañías estudian la manera de participar de la liberalización.

La entrada de nuevos operadores y la optimización del uso de sus trenes por parte de Renfe permitirá aumentar la frecuencia de los servicios y, con toda probabilidad, ofrecer precios más bajos a los clientes. Aparecerán nuevas figuras, propuestas low cost, ofertas segmentadas, horarios adicionales... Y cabe esperar que a ese enriquecimiento de la oferta responda también la demanda. Todo ello permitirá un uso más intensivo de la red ferroviaria, en la que tanto ha invertido España.

Renfe, acostumbrada históricamente a operar como un monopolio, ya ha aprendido a competir contra el avión, el autobús y el automóvil, pero ahora tendrá rivales en su propio terreno. Para la compañía, como señalaba ayer su presidente, la liberalización es un desafío similar al que supuso en su día el lanzamiento del AVE, saldado con éxito hace ya más de 25 años. La compañía ha diseñado un plan estratégico para convertirse en una empresa de movilidad integral y hacer frente no solo a la competencia de otros operadores ferroviarios, sino también a las amenazas que pueda traer la disrupción tecnológica y digital. Además, se ha puesto como objetivo acentuar su internacionalización en busca de nuevas oportunidades. Una Renfe fuerte, eficiente y que tenga el foco en las necesidades de los usuarios es positiva para el éxito de la liberalización.

Una regulación atractiva y no discriminatoria es condición necesaria para la apertura del transporte de viajeros por tren a la competencia efectiva sin olvidar las obligaciones de servicio público. La liberalización es una gran oportunidad. España no debe perder ese tren.

 

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