Fundación BBK diversificará sus ingresos con participadas industriales

Con su fondo de 70 millones y con un margen de maniobra de más de tres años

Juan Mari Aburto (alcalde de Bilbao); Xabier Sagredo (presidente de Fundación BBK) y Pedro Azpiazu (consejero de Economía del Gobierno vasco).
Juan Mari Aburto (alcalde de Bilbao); Xabier Sagredo (presidente de Fundación BBK) y Pedro Azpiazu (consejero de Economía del Gobierno vasco).

Fundación BBK mantiene su estrategia de diversificación de inversiones para no depender en exclusiva del dividendo de Kutxabank, del que es el principal accionista con el 57 % del capital. Su presidente, Xabier Sagredo, ha ratificado este planteamiento durante la primera edición del Foro de Fundaciones Bancarias, que ha reunido este lunes en Bilbao a representantes de catorce instituciones del sector.

Sagredo quiere garantizar la obra social de la fundación que gestiona y una de las alternativas es la de la diversificación a través de la toma de "participaciones industriales". El instrumento de inversión es el fondo de estabilización de BBK, dotado con más de 70 millones. Una herramienta que a la fundación le da "autonomía" y un margen de maniobra para realizar operaciones durante los próximos tres años.

En paralelo, Fundación BBK está dotando el fondo de reserva que marca el regulador, que en su caso debe contar con 230 millones. La ampliación de cinco a ocho años del plazo para completar las aportaciones a ese fondo, así como la posibilidad de destinar a este asunto el 30 % de los dividendos de Kutxabank (frente al 50 % anterior), han abierto la posibilidad de activar el citado instrumento de compra de participaciones empresariales, siempre en compañías o proyectos que aporten riqueza a Bizkaia.

Cuando se cumplen cinco años de la entrada en vigor de las fundaciones, que ceden a los bancos el negocio financiero y asumen la obra social de las entidades, Sagredo ha defendido la "fortaleza" de este modelo. Ha animado a "mantener la esencia" del proyecto en un "entorno cada vez más complejo", en el que los bancos afrontan un escenario en tipos mínimos, cuando no negativos, y unas altas exigencias de solvencia por parte de los reguladores.

En el patronato de Fundación BBK, con dieciséis miembros, son mayoría los independientes, que son nueve frente a siete dominicales.

Pedro Azpiazu, consejero de Economía del Gobierno vasco, fue uno de los participantes en el Foro de Fundaciones Bancarias. En su intervención recordó que muchas de las antiguas cajas de ahorros (de 45 quedaron 2) asumieron "riesgos excesivos en la fase de expansión de la burbuja inmobiliaria", que condujeron al sector "al abismo", en su opinión.

También rememoró que muchas cajas (CCM, CAM, Cataluña Caixa, etcétera) tenían "un auténtico problema de gobernanza, causado por "la avaricia, falta de profesionalidad, excesos salariales y otros abusos económicos" de los responsables de esas entidades.

Azpiazu se mostró orgulloso de que esas malas prácticas "no son ni eran extensibles" a las tres cajas de ahorro vascas, actuales accionistas de Kutxabank. Porque su "solvencia, su rigurosa gestión y su buen hacer" fueron reconocidos por los test de estrés y los ratios de otros reguladores.

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